sábado, octubre 27, 2007

"UN CACHO JAMÓN"

Iba en el bus de vuelta a casa no sé si el martes o el miércoles, cuando el tipo sentado tras de mi decidió compartir su conversación conmigo y con cualquiera a menos de diez mestros. Vamos, con todo el maldito autobús. Hablaba, sobre todo, del trabajo. Estaba comentando que se había librado de un vago manipulador que estaba jodiendo el ambiente en su oficina. Hasta ahí, bien. Pero entonces comentó que la novia del vago había entrado a trabajar. Tras un breve silencio en que dejó meter baza a su contertulio telefónico, espetó: "Qué va, es un cacho jamón".

Me quedé elucubrabrando. Nunca había escuchado eso del "cacho jamón". Está la expresión "ser un cacho de pan", que como bien sabéis significa ser un buenazo. Pero algo en el tono me dejó dudando que se refiriese a ser aún más buenos que "un cacho de pan". Entonces pensé que a lo mejor se refería a otro tipo de bondad, es decir, que estaba comparando lo bueno que está el jamón con que ella lo estuviese también. Eso explicaría un poco el tono empleado al decirlo: la envidía porque el tipo vago y manipulador tuviese una novia que estuviese buenísima. Pero no. El desprecio en el tono se debía a que a él, posiblemente, el jamón no le guste. Porque, al parecer, lo que la expresión significaba era que la novia del vago manipulador era gorda y simétrica en su gordura: según el charlatan telefónico (se tiro la casi hora de autobús hablando por teléfono), la pobre chica era igual de gorda por todas partes, cintura o tobillos, cuello o muñecas.

Más allá de lo rastrero de la conversación que, admitámoslo, cuando alguien nos cae mal o nos fastidia todos caemos en serlo/hacerlo alguna vez (o muchas), la comparación me parece absolutamente desafortunada y sin ningún fundamento. El jamón, bien lo sabéis todos, es delicado en sus formas, que de manera deliciosamente desigual va desde las curvas más sujerentes del muslo hasta el estilizadamente enjuto "tobillo" de la pezuña. Su carne siempre prieta y aceitosa, el aroma inconfudiblemente deseable. Para nada se parece a una mujer de simétrica gordura de indeseable aspecto (según los cánones del tipo, vamos).

Por lo demás, el tipo parlanchín no dejaba de echarse flores sobre lo bueno que es en su trabajo. Una buena autoestima, nadie lo duda. Pero una mala, muy mala, formación literaria.

Zirbêth, modo gamberro "on".

1 Comments:

Blogger Urobros said...

Hello,

me están dando ganas de ir más en autobús, resulta una fuente de inspiración muy grande.

En cuanto a lo que dice el tipo sí que es desafortunado. Yo había escuchado una expresión parecida en boca de un antiguo compañero del instituto: "Está Jamona" Aquí a lo mejor se puede pensar que la chiquilla, mujer, etc. A la que nos estamos refiriendo está más rellenita de la cuenta, pero no, lo decía porque estaba de muy buen ver. De hecho cuando he leído la expresión en boca del tipo he asociado el título de la entrada y, desde luego he pensado que la tipa estaba "deliciosa". Completamente de acuerdo que su educación literaria deja mucho que desear. Posiblemente quisiera decir "Pedazo de Tocino"... Pero le ha salido Jamón, ¿le habrá traicionado el subconsciente?

10:16 a. m.  

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