martes, agosto 21, 2007

FINAL FELIZ

Otra vez, esta noche me han despertado los maullidos lastimeros de un gatito. Pueden pasar borrachos cantando, rugir las máquinas excavadoras, pararse el maquinero de turno con la música a todo volumen, que yo sigo durmiendo. Pero si un gatito llora cerca de mi ventana... No puedo, me supera. Algo en mi interior debe ser medio felino, porque los maullidos indefensos me despiertan, me conmueven y me obligan a hacer algo al respecto. Así que, a eso de las cinco y media de la mañana, me he levantado y vestido, dispuesta a rescatar al minino.

Cuando he salido del cuarto, mi madre también se había despertado. Pedro nos ha mirado sorprendido ante tan singular y vespertina reunión familiar, y se ha quedado a cuadros cuando la explicación ha sido "un gatito". De ahí al casi enfado, ha mediado fijarse en que estaba vestida y que estaba cortando un trozo de pechuga de pollo ahumada como cebo para atraer al animalito. "No puedes rescatar a todos los gatos...". A todos no, Pedro, sólo a los que no me dejan dormir porque cantan su pena y miedo bajo mi ventana.

Con la fresquita de esas horas de la madrugada (qué gustito) rodeé el edificio para acercarme todo lo posible al bichín. Para mi sorpresa, al llegar había otros dos gatos cerca de él. Uno blanco y negro, no muy grande, y otro tricolor, de pelo largo y más voluminoso. Me mirarón, alertas, e interrumpieron sus bufidos y maullidos graves. Sin embargo, no parecían muy asustados de mí. El chiquitín, que estaba a la vista y también les bufaba (de hecho, sospecho que era el único que bufaba, en realidad), al verme se acurrucó y, desconfiado, se ocultó debajo de la pala excavadora, con los cual sus maullidos de oían aún más, gracias al efecto campana.

Inicié el acercamiento, intercambiando con el maullidos, los suyos asustados, los míos la mejor imitación posible de madre gata. En un par de minutos, él bichejo se fue tranquilizando, y ví que se me acercaba poco a poco. A estas alturas, yo estaba medio tumbada en mitad de la calle, para poder mirar debajo de la pala de la excavadora, por lo que a contraluz le veía arrastrando su barriguita hacia mí. El gato tricolor se había marchado, metiéndose por debajo de una enorme puerta metálica, pero el balquinegro seguía por allí, observándome, sentado.

De repente, unos maullidos de madre gata auténtica se oyeron a lo lejos. Esa mezcla de ronroneo y maullido suave, íntimo, tan, tan dulce. La vi venir por la izquierda, al trote, ignorándome por completo, y gatito salió de debajo de la excavadora, ya feliz y sin miedo, para reunirse con ella, mientras se saludaban, se reconocían en los olores y sonidos y ella, estoy segura, le regañaba por haberse escapado mientras el chiquitín le pedía perdón y le contaba cuanto miedo había pasado. Entonces, se me escapó una risa feliz, y mamá gata me vio. Se paró medio segundo, con gatito trotando feliz al lado. Me miró el tiempo suficiente para calcular si yo era una amenaza y para reprenderse a si misma por no haberme localizado antes (es decir, una décima de segundo) y se encaminó, sin dejar de hablarle a su retoño, hacia la enorme puerta metálica, por donde ambos desaparecieron, seguidos, finalmente, por blanquinegro.

Entonces me di cuenta de que la enorme puerta pertenecía a una casa antigua arancetana, aunque restaurada, y que el tamaño de la puerta se debía a que, en el pasado, debió ser el acceso de los coches de caballos o de los animales de granja. La casa en cuestión es la que da patio con patio a la mía, esa de la que os he hablado que está llena de gatos. Me di cuenta, entonces, de que estos gatos, tricolor, blanquinegro y mama gata, deben conocerme de mis intentos furtivos por verles y de echarles comida de vez en cuando.

Regresé a casa, mi madre alabó mi buen hacer al maullar y le conté el feliz final de esta historia. La verdad, ver a madre e hijo por fin reunidos me llenó de alegría, me hizo sentir estupendamente. Aunque me haya quedado sin acariciar un gato. Otra vez.

Zirbêth, mrrrmiaumiau.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Una preciosa historia....da q pensar.

Cris

7:28 a. m.  

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