miércoles, mayo 09, 2007

MANÍAS

No dejo de darle vueltas al coco. Tanto es así, que me empezó a doler un oído. Aunque luego resultó no ser el oído, sino la mandíbula. Al parecer, despierta o dormida, mantengo la boca cerrada en tensión, mordiendo con fuerza. Y eso hace que la articulación se resienta. Así que toca hacerse una radiografía y todo lo que diga el médico. Menos mal que mis dientes no se han resentido. Hoy me he fijado, y andaba por la calle con los dientes fuermenete apretados. No soy consciente de ello. Hala, otra cosilla nerviosa más que sumar a lo de morderme los padrastros de vez en cuando y arrancarme el pelo.

Estas cosas son curiosas. De pequeña, empecé a morderme las uñas. No recuerdo cómo empecé, aunque afortunadamente no me las mordía nada más que hasta dejarlas a ras de dedo. No como cierta amiga, que se las levantaba y se las mordía hasta dejar apenas un par de milímetros. Daba mucha cosa, la verdad. Por desgracia, lo que sí me mordía eran los padrastros. ¡Menudas heridas me hacía! Mi madre probó de todo para intentar que dejase de hacerlo, pero nada. Sin embargo, a los dieciocho años un novio me ayudo hasta que dejé de mordérmelas y, ¡oh, maravilla! mis uñas crecieron para demostrarse fuertes y preciosas (bueno, hay quien no opina así). Lo que no conseguí fue dejar de morderme del todo los padrastros. A veces, por temporadas de nervios, me destrozo algún dedo, o más de uno. Ahora mismo, tengo un índice algo tocadillo.

Lamentablemente, en vez de dejar el hábito nervioso y seguir "palante", me dio por otro vicio sustitutivo, aunque, eso sí, menos doloroso: arrancarme el pelo. Pasé temporadas que yo no sé como no me quedé calva. Pero también lo fui superando, y ya sólo lo hago algunas veces. Reconozco que me gusta mucho tocarme el pelo, y que me lo toquen, y parte de la diversión de arrancarme el pelo es buscar los que son cortitos y rizados. Hace cosquillitas. Pero está muy feo. Muy, muy feo.

Pues bien, resulta que ahora los nervios los está pagando mi mandíbula. Me doy cuenta, mientras escribo, que tengo la mandíbula en tensión. No la tengo cerrada, pero sí tensa, echada hacia atrás. Y por la calle, antes, la llevaba completamente apretada. No me extraña que me duela la articulación. Tengo que concentrarme para no forzarla. Supongo que lo lograré.

Pero, entonces, ¿qué nueva manía adoptaré?

Zirbêth, somática perdida.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola!!

No me conoces, ni yo a ti, pero te voy a contar algo curioso que me pasó con lo mismo que cuentas!!

Hace años, me pasó lo mismo: me dolía mucho el oido y médico tras médico acabe en una cirujana maxilofacial para que me tratase.
Cuando me diagnosticó lo mismo que a ti, me recetó clases de relajación!!
Me pasé todo un verano yendo cada semana a su consulta, donde ella me ayudaba a relajarme durante una hora!! Me ponía música relajante, tumbada en la camilla, y me hacía imaginar en una playa y cosas así!! XDDD Fue realmente gracioso!!

Espero que se te pase, a mi se me pasó con el tiempo, aunq como todo son manías que vienen y van!!

Un saludo

1:17 p. m.  
Blogger Rhiwen said...

Jo, yo también tengo bruxismo, hasta he llegado a romperme una muela :-/, me han recetado valium para dormir y el dentista me tiene q poner una especie de aparato de goma para dormir, como el q usan los boxeadores... pero qué hago por el día, si también lo hago estando despierta... incoscientemente, claro XD
Anda que estamos apañás, mierda de ansiedad...

8:49 p. m.  

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