lunes, abril 23, 2007

MUNDOS PARALELOS, MUNDOS MEJORES

Estoy en éxtasis. Tal vez mi cuerpo haya vuelto de Efeyl 2007, pero mi mente sigue allí.

Es muy difícil describir estas sensaciones. Imaginad el mejor polvo que hayáis echado jamás, la situación más emocionante de vuestra vida, la efervescencia de un enamoramiento súbito y pasional, y os podréis hacer una idea. Y todo esto sin los riesgos del amor. Un rol en vivo como ha sido este es un auténtico salir del mundo real para disfrutar de la fantasía, las emociones de las aventuras que solemos ver en el cine o leer en los libros, la adrenalina corriendo por las venas más rápida y caliente que la sangre, el miedo y la alegría destilados en un elixir embriagador.

El viernes no me sentía con ánimos de ir. Sentía un peso encima y me daba miedo ir y agobiarme, y pasarlo mal. Pero me armé de valor y fui. ¡Y qué acierto! Fue llegar y mis demonios desaparecieron. Reencontrar a amigos, montar el templo, conocer gente nueva, la cena alborotada, la noche de bardos, la primera fiesta en La Compañía de los Sueños con risas y canciones, la segunda en el aparcamiento, con música, frikadas, alcohol y la lucha contra un león de montaña...

No dormir en toda la primera noche, escandalizar a toda una cabaña, vestirse con la indumentaria de Amae Dabra, no poder maquillarse por las heridas de la batalla de la noche anterior; descubrir que estaba maldita, mi esencia vital unida a la de otro personaje, dependiendo el uno del otro todo el tiempo; estar siendo consumida por el deseo del fuego, la necesidad de quemar todo a mi paso, de ser una con el fuego, y luchar contra ello por amor y lealtad; correr de un lado a otro en busca de las preciosas plantas que podrían romper la maldición; dejarlo todo al descubrir que el mundo podía ser destruído; tratar de proteger contra viento y marea a la guardiana, evitar que el artífice contribuyese a la destrucción del mundo, despistar a los traidores, correr de un lado a otro buscando información y aliados...

Temer por la vida de mi señor Augur, negociar con los imperiales, decidir participar el el gran ritual dirigido por el gran hechicero imperial; despertar al terror de la oscuridad y los demonios, atravesar las impenetrables sombras desatadas por el abismo infernal hasta lograr alcanzar nuestro campamento; detener una conjura contra el general Aristan con la ayuda de Varestis el hechicero, enredando en hechizos a los asesinos contratados; defender nuestro campamento de los demonios, salvaguardar a los civiles en las catacumbas y túneles; dar órdenes a diestro y siniestro, desde a mi aprendiz hasta al propio general...

Disfrutar de una tremenda juerga en la jaima de la Compañía de los Sueños, despertar en la taberna tras una borrachera de las que hacen época, correr a vestirme para la partida, no desayunar; reunirme con mi media esencia vital y mi compañero mago, empezar los preparativos del gran ritual para cerrar la gruta del abismo; pasar un terror tremendo al ser envenenado mi señor el Augur y salvado en el último momento, luchando por su vida en mi regazo; gritar durante minutos y minutos las invocaciones del gran ritual, mientras nuestros valientes guerreros se batían con los innumerables demonios que escapaban por la grieta del abismo; realizar aún dos rituales más para ayudar a seres y personas a quien jamás sospeché que ayudaría, y aún me cuestiono si debería haberlo hecho.

Salvar el mundo, y salvarme a mí misma, pues de haber muerto el Augur, yo ahora no sería Amae Dabra, hechicera de Kalendor, sino una criatura muy diferente... y peligrosa.

Las despedidas, las ojeras, la necesidad imperiosa de dormir que me tumbó en segundos en el coche de vuelta a Madrid, la excitación en que uno se queda tras vivir tanta magia y fantasía, las pilas recargadas, las agujetas, los moratones y las heridas. Y, sobre todo, la morriñña por seguir estando allí, donde la vida es salvar el mundo, los hechizos, la amistad, la lealtad, la lucha por la supervivencia y miles de sensaciones que son imposibles de entender si no se viven de primera mano.

Zirbêth, aka Amae Dabra, hechicera de Kalendor.

2 Comments:

Blogger Urobros said...

Con este maravilloso resumen casi que he podido ver lo que tu has visto, cual familiar de un hechicero.

Que bien os lo habeis pasado... Se nota.

besitos.

10:35 a. m.  
Blogger Aldebarán said...

Pasé pendiente ese fin de semana de vos. Leí esto el lunes, pero hasta ahora me siento a disfrutarlo.

¡Cuánto hiciste y lograste! Si me hubieses consultado el viernes, te habría dado mandato de asistir, so pena de algo.

Me alegra mucho que te hayás divertido.

¿Habrán fotos de todo esto?

Un abrazo feliz.

8:26 p. m.  

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