miércoles, abril 11, 2007

FAMILIA

Hoy he conocido, por casualidad, a mi sobrino Lucas. Mi primo Alberto y su mujer, padres de la criatura, han ido a la oficina en que trabaja mi madre de la Seguridad Social. Tenían que resolver papeleos burocráticos y ha resultado que esa es la oficina que les corresponde. Una enorme sorpresa.

Hacía años y años que no le veía. De hecho, no conocía a su mujer. Casi no veo a mi familia. Una familia enorme, porque mi madre son diez hermanos, y primos somos casi treinta. Mientras vivió mi abuelo, cuando eramos niños los nietos, la familia era fuente segura de diversión. Los veranos con los primos eran geniales siempre, jugando y jugando interminables horas de aventuras y trastadas. Las dos casas del abuelo eran tesoros para los niños. Sobre todo la de Los Ogijares, con sus dos plantas y veintiuna habitaciones, del siglo XVII, restaurada por mi abuelo poco a poco, con jardines, piscina, un huerto, y miles de recovecos donde esconderse, llenos de trastos y tesoros. No os podéis iamginar lo que eran las navidades, pese al frío de mil demonios, todos en el salón calentándonos en la chimenea un rato, y luego corriendo por toda la casa, riendo, gritando, haciendo maldades de todo tipo.

Pero el abuelo murió y empezaron los problemas, y las distancias de kilómetros de antes se fueron convirtiendo en insalvables abismos emocionales. Lo que antes era una piña, o eso nos parecía a nosotros los nietos, se fue descubriendo como una fuente de tristezas, desencuentros, rupturas. Cuando estás creciendo, eso te rompe poco a poco el corazón. No hay manera de entender que ese amor tan importante se vaya disolviendo poco a poco. La tristeza y el miedo al dolor sustituyen progresivamente a la alegría y la esperanza de los encuentros. Y te vas enfriando, creando una cáscara de protección. Prefieres no ver a la familia antes que sufrir por ella.

Y, de repente, la casualidad hace que te los encuentres. Te sientas a hablar temeroso, pero a la vez tan ansioso por recuperar ese cariño y complicidad del pasado... Descubres, poco a poco, que ellos sienten lo mismo que tú, que han tomado las mismas resoluciones de distanciarse y romper con la familia, cansado de los malos rollos, de los desplantes, de los sentimientos de culpa y la tristeza enorme de la pérdida. Y no puedes sentir más que comprensión. ¿Cómo culparles por su resolución de abandonar la familia, si tú has hecho exactamente lo mismo? Estás entre la espada del dolor y la pared de la nostalgia. Y es muy duro.

No sé él, pero yo me he emocionado mucho. Sigue siendo tan guapo como siempre, tan dulce su sonrisa, un hombre estupendo. Y su bebé... Me he derretido. No es de los primos con los que más me relacionase de pequeña, porque vivíamos muy lejos, pero le quería igual.

Echo de menos aquella familia que fuimos. Echo de menos tener una familia de verdad, y al verle a él felizmente casado y ya con un niño, se me revuelve algo en el interior que me deja inquieta, sedienta de amor y afecto. Espero algún día tener yo mi propia familia, y no cometer los errores que la mía cometió: tenerles a todos siempre cerca, si no físicamente, sí en el corazón. Pero a la vez me da tanto miedo...

Quiero una vida de verdad.

Zirbêth.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Lucha por ella, lo primero, aunque parezca el tipico rollo "adulto da lecciones a joven" no lo es, entre otras cosas porque tu y yo nos llevamos pocos años, jajaja.

Primero que nada encuentra un trabajo estable, prepara de verdad esas opos, sabes que ese trabajo te llenará de verdad.

Con la cabeza ocupada en las 6 o 7 horas diarias de desasnar crios el resto del tiempo que tengas libre lo disfrutarás más, te moverás en un ambiente distinto, lo cual hará mas facil tus relaciones sociales y por ende la posibilidad de encontrar a alguien que te guste de verdad.

Estoy convencido de que en cuanto te estabilices en lo laboral te estabilizarás en lo afectivo, y tendrás una vidad de verdad, incluso con una hipoteca de verdad...

Vicent.

8:49 a. m.  
Blogger Guillermo Carballo said...

AMIGA:
Qué te puedo decir, yo soy el tipo más inadaptado de este planeta pero satisfecho por eso, es decir ya no lucho por cambiar nada en mi entorno, sólo lo asimilo y trato de disfrutarlo....no soy mediocre por decir eso, ni conformista, simplemente al igual que tú, solo quiero vivir tranquilo, respirar y llevarme la vida leve, porque ya me cansé de luchar y estar en contra de todo, finalmente no gano nada, sólo pierdo tiempo y fuerza....por eso, simplemente vivo la vida y ya...

7:53 a. m.  
Blogger Guillermo Carballo said...

Gracias por los comentarios dejarme utilizar la letra de la cancion para la traduccion, por el momento aún no la he subido porque no encuentro un video chido que tenga una buena imagen y sonido....

Veo que también escribes cuentos, bien por eso, yo tambien escribo sabes, no tambien como tu, pero ahi la llevo...

saludos totales desde mexico,

7:56 a. m.  
Blogger Urobros said...

Hola...

Pues la verdad es que sí, un poco "triste". Lo que has escrito hace eco en mi mente y mi corazón porque pienso y siento como tú.

Un recuerdo nostálgico de lo que era. Y una sensación de pérdida por lo que pudo ser. Ciertamente cada vez que veo a alguno de los primos me embarga la nostalgia y una sensación triste y alegre al mismo tiempo.

Lo único que nos queda es por lo menos disfrutar de esos momentos en los que de alguna forma nos reencontramos los unos con los otros, aunque sea un instante, un pequeño y corto "Hola y Adios".

Besos y Abrazos.

9:58 a. m.  

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