miércoles, enero 04, 2006

MAÑANA GOZOSA

Hoy me he dado un lujo: cuando me he despertado, a eso de las diez, en vez de levantarme me he quedado en la cama y me he leído las doscientas páginas que me quedaban de La hija de Homero, de Robert Graves. Una gozada, vamos. Y creo que esto bien merece una cita...

"-Tío -dije al cabo-, cuando Clitóneo y yo éramos niños y salíamos a merendar al campo, tú nos ayudabas a caminar narrándonos cuentos. Mi favorito era el del rey que no quería morir. Cuéntamelo otra vez.
-¿Con este calor, y colina arriba? ¿Jadeando como un sabueso después de una cacería?
-Te llevaré el morral, si haces lo que te pido. Quiero recordar los días en que no tenía preocupaciones.
-Muy bien, consiento. No, querida mía, también puedo encargarme del morral. Pronto estaremos entre los aromáticos pinos, y entonces no me pesará tanto... Sí, el rey se llamaba Ulises. Se dice que Ulises fue nieto de Atólico y antepasado de los focios.
- Como Odiseo.
-Como Odiseo -convino mi tío-, y por lo tanto algunas personas confunden a Odiseo con Ulises. Esta es la historia, tal como la escuché de los mistagogos de Egesta, en explicación de la danza que antiguamente se bailaba allí en el apogeo del verano.
"Autólico el focio era un consumado maestro en materia de robos, ya que Hermes le había otorgado el poder de mutar los animales que robase, de cornudos en carentes de cuernos, o de negros en blancos, y a la inversa. Y así, aunque Sísifo, rey de Corinto, su vecino, advirtió que sus rebaños se reducían cada vez más, en tanto que los de Autólico crecían, durante varios meses le fue imposible condenarlo por felonía, y por lo tanto, un día grabó en la parte interior de los cascos de todos sus animales el monograma CO, o, según dicen algunos, con letras que decían "Robado por Autólico". Esa misma noche Autólico hizo lo que acostumbraba a hacer, y al alba las huellas de cascos en el camino proporcionaron a Sísifo suficientes pruebas para reunir testigos del robo. Visitó los establos de Autólico, identificó los animales robados por sus acscos marcados y, dejando a sus partidarios para que reprendiesen al ladrón, dio la vuelta a la casa a toda carrera, entró por el portal y, mientras adentro se desarrollaba una acalorada discuión, sedujo a Anticlea, la hija de Autólico y esposa de Laertes el argivo. Ella le dio a Ulises, la forma de cuya concepción explica la astucia que habitualmente demostraba, y su apodo, "Hipsipilon", que significa, "El del Alto Portal"."
(La hija de Homero, Robert Graves, Pocket Edhasa, 2005)

La narración continúa, hasta contar la historia del rey que quería ser inmortal, Ulises. Si queréis saberla, leed este libro. Merece la pena, como todo lo que he leído de Robert Graves.

Zirbêth.

1 Comments:

Blogger NYStreet said...

Hace tiempo que me hablaron de este libro. Debe ser genial, espero conseguirlo rápido. Estoy leyendo ahora una libro que se llama La Tradicion Clasica de Gilber Highet. Es una relación muy completa anque superficial de todas las influencias de autores griegos y latinos en la literatura universal.
Veo que tienes gustos literarios parecidos a los mios. Dale una mirada a mi blog si puedes y dime que opinas.

9:40 p. m.  

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