domingo, octubre 02, 2005

CUARTO Y MITAD DE HERVOR

Es una frase que se repite con bastante constancia a mi alrededor en los últimos tiempos: "a Menganito o a Fulanito le falta un hervor".

Como R. me hizo recordar, a ciertas edades ¿a quién no le falta un hervor? Nadie nace sabiendo y a veces no hay mala intención en los actos u omisión de los mismos. Tal y como está el mundo últimamente, la verdad es que no me debería extrañar el comportamiento poco solidario o colaborador que demuestra la juventud (la más joven que yo, se entiende). Hay que estar azuzándoles, insistiéndoles, periguiéndoles para que hagan las cosas. Cosas que ellos mismos se ofrecieron a hacer, conste; que no estoy hablando de obligaciones impuestas desde fuera. La memoria es interesada, o lo parece. Seguro que yo, a su edad, estaba igual de empanada y necesitaba los mismos o más hervores.

Pero, en algunas personas, lo del hervor ya no me queda tan claro. ¿Hasta dónde es empanamiento e infantilismo, y hasta donde hipocresía y técnica de "la mosquita muerta"? Casi me siento tentada a dar el beneficio de la duda, pero la experiencia me dice que, precisamente a esos que es más tentador dársela, son los que te la acaban metiendo doblada. Me queda la duda. Que se le va a hacer.

Zirbêth.

1 Comments:

Blogger siloam said...

sí, se pone de moda una frase, y se aplica a trochimoche.
el caso es que a veces, justo el que la dice, al decirla, se está delatando.
personalmente espero que siempre me falta un hervor, nada peor que las personas resabidas, que a veces es sinónimo de amargadas o rencorosas.
quiero pensar que nos quedará algo de inocencia, de ganas de aprender siempre. Además, a veces, al hablar de los demás, al poner calificativos, es cuando más nos definimos a nosotros mismos.
(a las personas que se hacen las inocentes , sin serlo, se las vé venir, al final siempre se delatan, las actuaciones tienen su bajada de telón)
saludos.

2:00 p. m.  

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