viernes, junio 04, 2004

ATRAPADA ENTRE VAMPIROS Y FANTASMAS

Que calor tengo. Tal vez sea cosa de estar metida de lleno en las tierras pantanosas y exhuberantes del norte de Louisiana, no lejos del Mississippi. Sí, lo admito, sigo embebida en la lectura de las crónicas vampíricas. Esta vez, el vampiro, además de ser vampiro, ve fantasmas y tiene su propio espíritu familiar. Aunque de momento sigue contando la parte de su vida en que era mortal.

¿Sabéis? Cuando Anne Rice (a la que, por cierto, bautizaron Howard, que mala idea, leñe) era aún pequeña, su madre se perdió en la bebida, siendo para ella y sus hermanas una verdadera tortura, hasta que, teniendo Anne sólo quince años, murió a causa de su alcoholismo. Debió ser una muerte lenta y muy dolorosa, no sólo para su madre, sino para toda su familia. Más adelante, se casó y tuvo una hija, que con apenas seis o siete años murió de leucemía, una muerte también larga y muy dolorosa, cuanto más por ser tan sólo una niña pequeña la víctima del cancer.

Así que, decididamente, no me extraña que escriba sobre vampiros y otros seres inmortales. De hecho, Entrevista con el Vampiro sólo era, cuando lo escribió, un relato corto de vampiros. Y fue tras la muerte de su hija que se convirtió en la novela que ahora conocemos. Claudia es su hija, sin duda alguna.

Cuando lees sus descripciones del dolor causado a sus personajes por la pérdida de algún ser querido, la intensidad de las emociones es casi devastadora. Sus vampiros son seres culpables que sienten intensamente cada momento y cada evento de su no vida, hasta a veces rayar lo absurdo. Pero tengo la impresión de que probablemente es así como debe sentirse cierto tipo de dolores y pérdidas. Y supongo que es por eso que cuando leo sus novelas siento a sus vampiros, fantasmas y demás seres de la magia tan cercanos a mí. El dolor está tan bien descrito que la intimidad con los sufrientes se hace, a veces, demasiado intensa. Por eso, supongo, a veces me parece que esos vampiros podrían existir y que todo es una gran broma, pues cómo sabéis la publicación de las novelas dentro del propio mundo de Anne Rice es viable por el escepticismo humano ante seres de ese cariz.

Hace poco ha perdido a su marido. Me pregunto que escribirá ahora.

Por si acaso tengo razón y algún vampiro está leyendo esto, por favor, si decides venir a por mí, dame tiempo para perder algo de peso y que mis uñas estén todas del mismo largo. Si me corto el pelo una vez vampirizada, ¿volverá a crecer de mi color natural, no? Um, vaya, porque siempre he querido ser pelirroja...

Zirbeth