martes, diciembre 09, 2008

LLORAR DE MENTIRA

No hay nada peor que llorar cuando las lágrimas te las arranca una desgracia. Son las lágrimas que nunca quieres pero que inevitablemente acabas derramando. Así que, de vez en cuando, sienta maravillosamente llorar por una mentira.

Afortunadamente, podemos llorar sin vivir tragedias reales. Para eso está la ficción. Por eso las pelis de llorar de vez en cuando son de agradecer. Cómo hoy, que me he visto el capítulo de ayer de "Física y química", serie de la que sólo sé su existencia por los anuncios. Pero, fíjate, venía en el periódico que por la muerte de un personaje la había convertido en la ganadora en audiencia de su franja horaria, y me ha dado por verla. Y he acabado llorando.

Llorar es estupendo cuando, al terminar, sabes que en realidad nadie ha muerto, que nada se ha perdido. Tener una excusa para soltar las lágrimas por mil causas reprimidas sin tener que pensar en la razón por la que de verdad las acumulas. Que sea por la muerte del prota en una serie o, como en el último evento, por baber perdido el marido en la guerra. Llorar y llorar, a moco tendido. La causa es lo de menos.

Porque la razón para llorar puede ser mentira, pero las lágrimas siempre son de verdad.

Zirbêth.

1 Comments:

Blogger Urobros said...

Pues sí

11:10 a. m.  

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