martes, marzo 06, 2007

HERUSSA

Herussa estaba cabreada. Por eso iba por ahí dando puntapiés a los capullos en flor, a las brillantes telas de araña, a las gotas de rocío y a las botellas de leche de todas la puertas de su calle. Herussa tenía una mala noche. Que digo una mala noche, una mala luna entera. Ese alba sólo estaba siendo el remate final de una racha aborrecible de aburrimiento y rutina. No recordaba una temporada de encargos tan pesados y repetitivos desde que había entrado a formar parte del Cuerpo de Desveladores Nocturnos, Brigada de Obstáculos e Inconvenientes. ¡Y pensar que se presentó voluntaria! "Enrólate y disfrutarás de gamberradas sin fin y destrucciones masivas", decían. ¡JA! Desde que la nombraron agente oficial, no había hecho más reventar bombillas y vaciar ruedas de coches, amén de alguna que otra lavadora desaguada o, en un par de ocasiones, guisos festivos completamente calcinados. "Un aburrimiento total", volvió a pensar para sí, mientras, distraídamente, hincaba del revés un aspersor en la entrada de un hormiguero. "Las peores calificaciones de mi promoción, y ¿esto es todo lo que obtengo? ¿Tanto esfuerzo e ingenio para acabar fastidiando desayunos y cenas? Yo valgo para mucho más. ¡Y algún día lo demostraré!"

Pero el sol casi había salido, el sueño la reclamaba y las magnificas demostraciones que se vanagloriaba era capaz de hacer tendrían que esperar, por lo menos, a la noche siguiente. Echando (literalmente) chispas, sacó la cadena de la bici apoyada en su árbol, le pinchó una rueda y, de un portazo, se fue a casa.

Zirbêth.

2 Comments:

Blogger Eowyn Zirbêth said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

1:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

ejem.... estaría bien que los duendecillos que hacen maldades por aquí se tomaran unas vacaciones largas, muy largas...

Baya, agobiada

1:36 p. m.  

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