sábado, enero 15, 2005

APARIENCIAS II

En la peli La bruja novata, el mago del que se enamora la "Señorita Gafe" (Angela Lagnsbury, creo que se llama; la llamo de ese otro modo por la serie esa Se ha escrito un crimen, donde va dejando a su paso una estela de muertos, debe ser que saca los peores sentimientos de la gente a la que se acerca...), como iba diciendo, el mago y coprotagonista en la peli, le dice:

Las cosas no son lo que parecen, si no que parecen lo que son.

Yo no he parado de darle vueltas a esa frase desde que la escuché, porque se suponía que era exactamente a la inversa según la tradición pipular, pero tampoco aquello me acababa de convencer.

Y sigo sin tenerlo claro, la verdad. En mi habitual línea egocéntrica, debo decir que, a veces, trato de ser lo que me gustaría ser, lo cual es algo así como decir que trato de aparentar ser algo que no soy pero me gustaría ser; en cambio, en otras ocasiones aparento ser algo que no soy en absoluto, pero sin que mi voluntad medie en el proceso. Un par de ejemplos:

- A veces, cuando conozco a alguien nuevo sale como un resorte la Zirbêth que se siente especial por, de vez en cuando, prestar atención a asuntos que, me consta, no todo el mundo les da la debida importancia. Pero mis conocimientos son mucho menores de lo que en realidad hago ver. Hago eso que tanto me molesta en otros de pretender saber más de lo que sé. Me gusta pensar que no es pretenciosidad, si no verdaderas ganas de superación de mis límites.
- En ocasiones, la gente me pone la etiqueta de distante e inaccesible, y lo que en realidad pasa es que me reconcentro en algo que estoy haciendo o, simplemente, me despisto tanto, que pudiera parecer que el mundo que me rodea no existe. Pero no es así, soy muy accesible y cercana. Pero hay que recordar que, si estoy leyendo (por ejemplo), quien quiera mi atención va a tener que ser contundente en sus métodos.

Así, olvido que soy especial por ser quien soy y me esfuerzo en ser alguien más, o algo más, para ser especial.

Últimamente, con eso de la ruptura, mis ganas de acicalarme metafóricamente son ningunas, así que luzco un traje de despiste y llevo unos tacones de inaccesibilidad a juego de lo más pintorescos. Que nadie se deje llevar a equívocos por el atuendo: me muero de ganas de abrigarme de calor humano. Lo que pasa es que las tiritas son cada vez más sofisticadas.

Zirbêth.

1 Comments:

Blogger Devon Kentao said...

// me ha resultado muy curioso leer este post. muchas de esas palabras que se piensa uno, de repente, pero que no encuentra forma de decirlas.

no sé si de repente también te llegua a pasar lo contrario. que no logres ver realmente la edad en la que estás. dejas de ver pasar el tiempo y te instalas por un momento en un bucle que no camina ni hacia adelanta ni para atrás... y ahí tú, observando todo como si simplemente pasaran las cosas frente a tus ojos y tu simlemente fueras un testigo de su transitar... //

9:55 p. m.  

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