domingo, agosto 30, 2009

VARIOS

El verano, aunque se empeñe en lo contrario y lleve unos días especialmente machacón e insoportable, está llegando a su fin. Benditos sean los cambios de estación. Necesito que se largue y nos deje con viento fresco. Literalmente.

Dentro de un mes, aproximadamente y más bien tirando a menos que a más, empieza la que va a ser, porque se me ha ido la mano con el entusiasmo, la temporada rolera más intensa de mi vida. Tres roles en vivo, tres, en tres sendos fines de semana seguidos. Eso se traduce en tres indumentarias, de las cuales sólo una va a ser sencilla, a las que hay que sumar la de J. que se viene a uno de los eventos conmigo (su primera vez, qué monoooo), más tres de A., que también necesita ayuda.

Las ganas de coser son ningunas. Mmmmpuf.

Me quedan cuatro días de vacaciones, y estoy pensando seriamente en cogérmelos para poder llegar a tiempo a tanta "deathline". Me da a mí que de verdad va a ser mortal. Parte de uno de los disfraces ya está hecho, porque es un corsé al que sólo quiero forrar de otra tela y poner algunos adornos. Los otros ya son harina de otro costal. El fin de semana que viene empezaré con todo ello. Este finde... Bueno, mis riñones no están en absoluto por la labor. Ni mis riñones, ni mis ovarios. Y menos mal que el dolor de cabeza ha remitido. Este mes se lo han tomado a la tremenda.

Parte del entusiasmo que me ha llevado a esta frenética actividad rolera es que ya se me nota bastante la pérdida de peso. Que me veo estupenda, vamos, y me pide el cuerpo lucirlo. Me faltan aún por perder varios kilos, como diez, o tal vez más, para volver a ser la que fui, o lo más parecido posible. Debo admitir, sin embargo, que el mes de agosto me lo he tomado bastante relajadamente y tan solo he perdido medio kilo. Aunque no estoy segura, porque la última vez que me pesé fue tres días antes de que me bajase la regla y, como bien sabéis las mujeres, eso significa que fácilmente podía pesar entre dos y tres kilos más. Es lo que tiene retener líquidos. Dentro de unos días, me volveré a pesar a ver qué me dice. En cualquier caso, desde este lunes retomaré la dieta en su versión estricta: nada de saltármela por compromisos sociales.

Estoy deseando ver cómo me queda mi traje de "mujer de moral distraída" del siglo XIX. Jejeje.

Lo de volver a estar estupenda (comparada con como llegué a estar, se entiende), tiene, sin embargo, su cara no tan agradable. El lunes pasado, caminando Príncipe de Vergara abajo, al cruzar Goya un tipo me miró con cara de haber descubierto América o, al menos, su pérdida libido. De repente, me di cuenta de que estaba caminando a mi lado. Aceleré el paso, y él lo aceleró conmigo. Era un vigardo de casi dos metros, y yo creo que los cincuenta ya los había cumplido, o estaba a las puertas. No le miré ni una sola vez y fui expresivamente resoplante. No captó la indirecta. Pese a que intenté apartarme de él, el tío me siguió hasta la puerta de mi trabajo: me dijo adiós, y yo le respondí "Pesado". Fue muy incómodo y desagradable. Por su expresión, no parecía peligroso, pero si de verdad pensó que aquello de seguirme sin hablarme durante diez minutos era una idea que yo puediese considerar remotamente romántica, andaba bastante desencaminado.

El martes no pasó nada, y yo me olvidé. Un hecho aislado, de tantos, pensé. Pero, de repente, el miércoles le vi reflejado en un escaparate de nuevo siguiéndome. Pegué un repullo y se me escapó un "Jooodeer". Por fortuna, esta vez captó la indirecta. Dejó de seguirme automáticamente. De no haber sido así, me hubiese encarado con él. Policía, y de no captar la idea, le hubiese pegado. Soy de las que cuando se siente amenazada no corre: yo pego. Ya me ha pasado varias veces, y sólo una me quedé parada. Las demás, siempre he pegado a mi atacante. Incluso siendo muy pequeña, con unos seis años, mi primera reacción fue darle una patada en la boca al tipejo (estábamos en una escalera, yo unos peldaños más arriba). Supongo que no corro porque sé que corriendo soy una nulidad. Prefiero aprovechar mi tamaño y fuerza, y si se tercia, el Judo que aprendí de peque y que no he olvidado. Muchas gracias, Paco Fu, por ser tan pesado y hacernos repetir todo miles de millones de veces.

En fin, ahora me voy a hacer algo útil. Ordenar y limpiar mi dormitorio y el baño. Sí, y preparar ropas para la semana. Me toca sustituir a S. en la recepción, lo que significa salir a las siete hasta el jueves, y el viernes correr a casa a las dos.

Sólo me apetece jugar al WoW. Pupa nena riñones.

Zirbêth, más fácil de encontrar en Facebook que aquí. Si queréis que os agregue, decídmelo.

3 Comments:

Anonymous Vicent said...

Dios mio... has caido bajo las garras del facebook... jajaja.

6:58 p. m.  
Blogger Urobros said...

Hola chiquita!! :)

Bah! Seguro que en cuanto consigas ponerte a confeccionar esas portentosas galas para esos magnos eventos tus manos guían la aguja y el hilo con una rapidez inimaginable...

Besillos y abrazos.

10:46 p. m.  
Blogger Aldebarán said...

Esperamos alguna actualización sobre los findes de roles....

:-)

6:21 a. m.  

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