lunes, agosto 06, 2007

CALOR HÚMEDO

No, no voy a hablar de sexo. Es sólo que Valencia, en algún diccionario, debería venir con esa definición. Nunca había sudado tanto moviéndome tan poco. Y si me movía, aquello se volvía puro diluvio. Así no es de extrañar que acabase pillando una gripe de padre y muy señor mío...

Fueron doce horas de viaje. Salí de Castel a eso de las once y media de la mañana, y Moria me recogió a las once y media de la noche en la estación. Una paliza tremenda, pero que supe disfrutar leyendo... hasta que el conductor decidió que nos apagaba la luz porque le molestaba. Snif. Menos mal que fue sólo una hora y media.

Valencia ha sido una gozada. Lo de poder quedar todos los días para charlar, coser (aunque yo no, sólo ellas), tomar guarrerías al frescor del aire acondicionado... Ellas, malvadas, me llevaron el sábado de telas, con lo que yo había luchado por evitar las tiendas de Madrid. Una orgía de damascos, gasas, rasos. Al final caí en una moderada tentación y me volví a casa con siete metros de hojitas verde muy pálido y dos de raso blanco nuclear. Moria, ser pérfido y malvado, me enseñó un damasco en hueso y dorado pálido que me hizo salibar desenfrenadamente, y con sonrisa maliciosa arrambló con él, dejando caer que cuando pudiese se la recomprase. Ahhhh, cuanta maldad esconden esos grandes ojos verdosos.

El sábado tuvimos representación nocturna gratuíta de Les Luthiers... o casi. Morwen estaba sembrada y la mano de reir fue tremenda. Comimos cositas gustosas, bebimos ron con miel (debí traerlo conmigo...) y hablamos hasta que se nos secó la garganta (más ron con miel). Baya, Morwen y Nimrodel se fueron a eso de las dos, pero Moria y yo aún estuvimos escuchando música, viendo vídeos y de charleta hasta las cuatro de la mañana. Lo cual no fue óbice para que, a la mañana siguiente, nos fuesemos al rastro de Valencia y acabásemos con los brazos llenos de compras insospechadas. Un traje de fallera, perlas, pasamanería, una colcha de hilo típica valenciana y, increible, un vestido de novia tipo Sisí emperatriz en perfecto estado y absolutamente precioso. Yo, por supuesto, no quepo dentro, pero Baya y Moria estaban guapísimas. Ser alta no tiene tantas ventajas como se pueda pensar.

Con Lorinlor, en su casa, disfrutamos de una de las mejores barbacoas que he comido jamás y, por primera vez en muchos días, conseguí dejar de sudar, baño nocurno en piscina mediante. Jugamos con Tauron y los sobrinos de Lorinlor, comimos hasta no poder más, vimos las estrellas y planetas por telescopio... Una noche genial.

Por fin, quedé con Gato y Beatriz, quienes me llevaron mimosamente (y con aire acondicionado) a la Fnac a que me hiciese vorazmente con el último de Harry Potter, comimos en el Fresco y me invitaron a la mejor horchata de Valencia, en Alborada (creo, ¿no?). Con ellos, al final, me volví a Madrid, acortando algunos días mi viaje. Y menos mal que así lo hice, porque el jueves por la mañana mi garganta empezó a protestar y hasta hoy sigo malita. Para estar malita, mejor en propia casa, donde uno se muere de asco sin molestar a nadie y con más confianza.

Así que el miércoles fue mi último día en Valencia, que bordamos escapándonos a ver la última peli de Harry Potter, comer palomitas hasta no poder más y despedirnos hasta la próxima escapada que pueda hacer a Valencia, a gorronear piso a Moria, lasaña a Baya, cerveza a Isildur, y expoliar libros a todo el que se deje. Y es que, cuando se trata de libros, soy más conmovedora que el Gato con Botas de Shrek.

Por cierto, Moria es bueeeena, y al final dejó de torturarme y me dio el damasco que tanto codiciaba. Seguro que todo responde a un bien planeado plan para vencer mis defensas y que me vaya a vivir a Valencia. Aish, qué tentación más grande...

Zirbêth.

1 Comments:

Anonymous Vicent said...

Lo del calor humedo hay que vivir en esta zona Valencia-Alicante para entenderlo, si solo ves el termometro no te lo crees, rara vez pasamos de 33 grados pero la sensacion termica es de mas de 45 con la humedad al 90%, es insufrible, y ademas si estas en zona con mar por la noche apenas baja la temperatura con lo que sudas como un cerdo.

Me alegro mucho de que te gustara tanto nuestra terreta.

12:08 p. m.  

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