jueves, julio 12, 2007

EXPLORANDO

Estoy explorando una nueva profesión. De momento, y sin cambiar de objetivos a largo plazo, necesito trabajar y ganas passssta. Así que voy a iniciarme en una profesión que nunca antes había tanteado, ni siquiera planteado: guía acompañante.

Pedro, mi "padre", me ha presentado a sus jefes e introducido un poco en su empresa, para que tantee y pruebe eso de ir con un montón de turistas en un autobus recorriendo Madrid y contándoles cosas de la ciudad, sus edificios, sus costumbres... A mi entender, un trabajo fácil y relativamente cómodo. Para ello, ayer fui con uno de los guías acompañándole en el trayecto. El tipo, un gay de esos muy peripuestos que se ha creído el rollo de que vestir caro es tener clase, fue poco amiable. Cuando le pregunté sobre dónde informarme para los exámenes de guía de la Comunidad de Madrid, comentándole que no había encontrado información en la página de la comunidad me soltó: "Mejor, así somos menos". Me desanimó por todos los medios a su alcance en el poco tiempo compartido, fue un borde y un maleducado.

Lo que pasa es que soy hija de mi tiempo y tierra, así que le entendí perfectamente. Vivimos en un país de lo más credencialista: para todo has de tener título, debes haber estudiado y has de haber pasado por el aro de cursos, carreras, masters y demás sacapelas. Con tanto paro, una buena parte de la población, esa con aspiraciones a algo más de los mil euros de condena, pero que no se quieren deslomar en una obra ni pasarse la vida vendiendo cosas que tal vez el cliente ni necesite ni pueda permitirse pagar, esas personas, decía, se dedican a estudiar y acumular tantos títulos como pueden, en una carrera por la eterna formación que eleve su curriculum y le abra puertas. Este chico, como todos los guías acompañantes y correos profesionales, ha estudiado su carrera de turismo o Historia del Arte (por ejemplo), ha hecho los exámenes de la Comunidad de Madrid, los de patrimonio y a saber cuantos más que no conozco, y le debe joder mogollón que llegue yo, o cualquiera, sin títulos homologados, sin experiencia, etc., y le quite oportunidades laborales y, lo que es más, abarate un servicio que, al parecer, tiene unas tarifas oficiales que no consiguen que les paguen porque hay gente que está dispuesta a trabajar por menos.

Le entiendo. Me pasa algo parecido. Llevo demasiado tiempo en el sistema para no ser así. Soy una intrusa, para él, y para muchos otros, seguro. A fin de cuentas, no tengo titulación de traductora, y trabajo como tal. No tengo título de administrativo, y he trabajado como tal. No he estudiado para atender al público, ni para ser secretaria, ni recepcionista, y sin embargo he trabajado en todas esas cosas para las que mucha gente se prepara. Mi titulación es de Magisterio, de socorrista, de informática de gestión, de monitora sociocultural. Curiosamente, no he trabajado apenas en esos campos (salvo socorrista, que me he inflado).

Sin embargo, también he vivido en Inglaterra. Y allí, para hacer algo, por lo general importa más que quieras hacerlo y te atrevas, la experiencia que puedas aportar, que el título que llevas bajo el brazo. Evidentemente, no para grandes puestos de responsabilidad: médicos, enfermeros, economistas, etc. siguen teniendo que tener titulación, pero el valor dado a la experiencia es mucho mayor que en España, o esa es mi impresión. Supongo, además, que el que no haya el paro que tenemos en España influye bastante. Por eso, por haber vivido allí y haber logrado puestos de trabajo pese a mi bajo nivel de inglés y a no estar técnicamente cualificada mediante títulos académicos, de algún modo escapo parcialmente al credencialismo. Creo que quien lleva años estudiando y esforzándose por aprender para lograr un trabajo tiene razón al mosquearse cuando le llega alguien que no se ha dejado los cuernos como él y le quita el puesto por enchufismo o morro. Pro también entiendo que todo el mundo ha de tener su oportunidad, y que no todas las personas han podido, por las circunstancias que sean, invertir dinero y tiempo en su formación. Para llegar a traducir, aunque no tenga título oficial, he pasado muchas horas estudiando, he vivido dos años en otro país, he trabajado y practicado durante años. No tengo un título que lo acredite, pero traduzco. A los hechos me remito. Y, sintiéndolo en el alma, ahora voy a ver si esta profesión me gusta y, si me dan trabajo gracias a mi inglés, que no es perfecto pero no está mal, a que sé cosas de Madrid, de Historia, etc., porque he estudiado dos años de Historia, porque leo mucho y me lo curro, aunque de momento no tenga el título oficial..., si me dan trabajo en puestos para los que no sea obligatorio tener el tñitulo, pues trabajaré. Y ningún idiota malencarado y malafollá me va a decir que no puedo.

Zirbêth, modo "vamos, hombre" on.

3 Comments:

Blogger Elia said...

He leído el post de arriba a abajo y esta es la frase que he tenido en mente todo el tiempo a pesar de todo:

"Que le den por el culo"

2:37 p. m.  
Anonymous Anonimo Indiscreto said...

Tengo una amiga que estudió turismo y me comentó sobre los "guías".

Resulta que si llegas a una ciudad con un grupo de turistas y empiezas a explicársela, pues... ¡hasta te pueden multar! Esa tarea está reservada a los "guías acompañantes".

Si te metes en ese mundillo, infórmate sobre la legislación...

5:41 p. m.  
Blogger Eowyn Zirbêth said...

Para explicar monumentos donde haya alguien de patrimonio, por ejemplo, necesitas tener los títulos concretos. Pero hay una parte del trabajo que va de acompañr a los turistas en el bus, asegurándote de que no se despistan, que no se dejan el equipaje en el bus, que llegan al hotel, que les han reservado las plazas, etc., para lo cual no hace falta dicha titulación. Al menos, es lo que de momento he averiguado de boca de guías titulados y "legales". Yo no puedo enseñarles o acompañarles como guía de los monumentos, porque hay que tener la licencia de la comunidad autónoma concreta, pero lo que te decía, al parecer, sí.

5:48 p. m.  

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