martes, mayo 23, 2006

MANIOBRAS ORQUESTADAS EN LA OFICINA

O, lo que es lo mismo, los tejemanejes de mi jefa para controlar el cotarro como buena tirana que es.

Es una manipuladora. No diré que nata porque, de serlo realmente, yo no me coscaría. Así que, bueno, no es de las más peligrosas. La veo venir, creo, casi siempre. Sus técnicas son bastante rudimentarias y sus motivaciones, de lo más obvias. A la larga, una de dos, o se relaja y se está tranquilita, o se queda sin curro.

Me explico. Esta mujer, ambiciosa y de carácter fuerte y dominante, quiere tenernos a todas bajo control riguroso, hasta el punto de meterse en cosas como el peinado y el maquillaje. Pero eso no me molesa, porque siempre me la ha refanfinflado. Sin embargo, la veo mentir en ocasiones para asustarte y presionarte, para que hagas lo que ella quiere y como ella quiere, y eso no es bueno. A mí no me afecta, pero a la larga sí que va a afectar al equipo de trabajo. Nos da informaciones contradictorias a unas y a otras, lo cual me lleva a pensar que quiere confundirnos para controlarnos así mejor. Y, a veces, te miente descaradamente sobre cosas absurdas. Por ejemplo: ayer me vino conque por mi culpa le había caído una bronca de un cliente. Según ella, yo cogí una llamada que me pasaron de centralita ya pasada mi hora de irme y, como estaba enfadada, tomé mal los datos para el mensaje. Y, a menos que crea que soy tonta (cosa que dudo, ya que va diciendo por ahí que soy muy inteligente [otro modo de crear malos rollos, porque si hay alguna envidiosilla, ya la está calentando]), no me explico como intenta colarme eso: yo cogí ese mensaje poco después de volver de comer, en centralita, y sin estar nada enfadada, aunque sí nerviosa, lo que explica que cogiese mal los datos. ¡Normal que estuviese nerviosa, era la primera semana que cogía la centralita! Además, yo, que tengo mal genio y lo sé, os aseguro que no me he enfadado ni una vez. Como mucho, me he agobiado un poco, pero me guardo mucho de demostrarlo. Es que no encuentro motivos para hacerlo. Me resbala bastante el tema. El trabajo no está mal, pero como este, en Madrid, hay montones. En el peor de los casos, me busco otro.

Lo que peor llevo de ella es que no escucha. No importa qué sea lo que le vas a decir, ella te corta y te responde antes de saber de qué va la cosa. Y eso es muy malo. Eso, y que es de las que piensa que quedarse catorce horas en la oficina es hacer méritos, y espera que todos lo hagamos, aunque no lo pida. Va a acabar mal. No para ni enferma, está siempre estresada, presiona hasta explotar (si te dejas), se automedica... O echa el freno, o mal va.

Y el caso es que no me cae mal. Pero la observo y me doy cuenta de que lo hago desde la perspectiva del ciéntifico a la muestra del microscopio. Y no estoy segura de que eso sea bueno del todo...

Eso sí, creo que no tiene mal fondo. Es sólo que le puede la ambición.

Ea, ya lo he dicho. ¡Qué a gusto me he quedado!

Como terapia de relax, lo de rajar de los jefes es insustituible, vamos. Os lo recomiendo a todos.

Zirbêth, seria y guasona, a un tiempo.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

ea, yo tengo un especimen mas espantoso. como sea, pasaba a invitarte a nustro foro de oficinistas bizarros:
www.saquenmedeaqui.com.ar

11:42 p. m.  

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