miércoles, junio 01, 2005

SOPA

Al mirarme al espejo, he descubierto que tengo la mano marcada cual personaje de cómic. Que no cunda el pánico: es que he dormido con la cara apoyada en la mano y los vestigios de dedos no son los de un contundente tortazo.

Que llevo una racha de dormir poco y mal, ya lo he mencionado antes por estos lares. Así que anoche me acosté pronto (no eran aún las doce) tras tomarme una dormidina. Necesitaba una noche de sueño en dosis de más de dos o tres horas. A las nueve, Tirwen ha venido y me ha despertado para que me pusiese a estudiar con ella. Me he levantado, vestido, preparado un café, me he sentado con ella delante del libro... y me he ido a la cama otra vez. La dormidina ha hecho más efecto del esperado, me temo. He seguido durmiendo hasta hace un momento, a eso de las doce, que ella ha venido a despertarme otra vez. Y aquí estoy. Me he lavado la cara varias veces con agua fría, me he tomado el café y llevo ya bebido más de medio litro de agua, pero se me cierran los párpados, maldita sea. Ya me avisó Marian de que esto podía pasar. Así que creo que me voy a poner música y voy a tratar de estudiar aquí en mi cuarto. A ver si un poco de heavy del duro consiguen que no me quede dormida sobre el libro. Porque, de verdad, me iría ahora mismo a la cama otra vez.

Eru, por favor, ni tanto ni tan poco. Bueno, al revés.

Zirbêth.