martes, febrero 01, 2005

JUERGA IMPROVISADA

Bueno, como ya creo haber comentado, este pasado fin de semana fue la caña. Por primera vez en años, salí de juerga y me acosté a las ocho de la mañana. Todo empezó por un cúmulo de casualidades. Me pasé la mañana del sábado en casa, dedicada a mis asuntos (limpiar, compras de comida, estudiar un rato...). Por la tarde, venían a casa Oron y Melian: queríamos dar forma a un proyecto para finales de año, y luego había consentido, tras muchos tira y afloja y tras varias peticiones rechazadas, en ir a un concierto gratuíto en Valdemorillo de Mago de Oz, grupo del que he oído hablar mucho, pero que jamás había escuchado. Me da pereza salir, soy de las que prefiere verse una peli tranquilamente en casa. Pero bueno, dije que sí, con sensación de arrepentimiento. Pero hacía tanto, y me lo pidieron dos personas tan especiales. Rhiwen iba a venir a la reunión de preparación, cargada con ropa "especial" para elconcierto, pero se quedó sopa, así que lelgó justa para vestirnos y salir corriendo. Una lástima no haberme hecho ninguna foto, porque hay pocas ocasiones de verme de semejante guisa. Nos "vestimos" de siniestras, todo negro, con corsés apretados, faldas largas y medio destrozadas. Nos pintarrajeamos y, bien abrigaditas (madre mía, varios grados bajo cero), nos emcaminamos, tarde, hacia la estación de autobuses, donde habíamos quedado con Zagar y un amigo al que jamás habíamos visto en persona, Valtimor. Tras una sesión de persuasión, Oron se vino con nosotras. El medio elfo es débil.

Claro, cuando llegamos habíamos perdido el autobús, así que nos fuimos a cenar algo, porque quedaba casi una hora para que saliese el siguiente. Durante la cena, Rhiwen comprobó la validez de algunas leyes de la física en su escote, y en el autobús los cuatro tolkiendili sedujimos poco a poco al efeylita con la narración de anécdotas del smial. En Valdemorillo, Tarkil nos esperaba parcialmente congelado, pero de muy buen ánimo. Dentro, el concierto había empezado... ¡una hora tarde! Así que apenas nos perdimos los primeros quince minutos. La gente nos miraba a Rhiwen y a mí, por las pintas que llevábamos, pero sin hostilidad, afortunadamente. Me sentía un poco fuera de lugar, porque todos se conocen las letras y las cantaban a coro con el grupo. Se me pasó en cuanto vi a Eomer, el violinista del grupo. Un deleite para la vista y el oído. Zagar me pedía que escuchase las letras, pero reconozco que estaba un poco aturdida por la masa de gente. Sfortunadamente, no llevaba las gafas, porque entonces lo hubiese pasado fatal: tengo un poco de agorafobia. Las dos horas del concierto fueron geniales, y Zagar me cantaba las letras para que las entendiera (cantán como el correcaminos corre).

En el concierto también estaba Nillisil y algunos efeylitas, así que cuando algunos imbéciles fumaos (y fijo que bebios), empezaron a saltar y tirarse contra los que les rodeaban, pues se dieron contra un muro. Tras el concierto, conocí a la madre y el padre de Tarkil, que para mi sorpresa me reconocieron por mi nombre, igual que a los demás del grupo, y que no se asustaron de nuestras pintas vampíricas. ¡Qué alivio! Seguimos seduciendo a Valtimor para que se uniese a la STE y al llegar a Madrid ya eran las dos y media. ¿Qué hacer? Fuimos a una parada de autobús, con idea de ir a no sé que sitio en no sé que parte de Madrid, y mientras hacíamos tiempo, le cantamos el "Lamento (en las colinas de los muertos)" y acabamos los dos abrazados. Tolkien y la Sociedad Tolkien tiene ese efecto en quienes ven la Magia.

Nos helábamos. Como la mayoría habrá comprobado en sus carnes, hace un frío tremebundo. El grajo va a pata estos días, eso cuando no utiliza el metro, directamente. Al final, decidimos meternos en cualquier sitio de los bajos de Argüelles y acabamos, lo que son las cosas, en un bar heavy que regenta un celebre efeylita, y ya fue la caña y el desmadre total. Se suponía que íbamos a estar un ratillo más, pero al final estuvimos hasta que cerraron y más, pues con él y los otros dos socios, estuvimos cantando hasta las siete de la mañana en la puerta del garito. Pero muchas otras cosas pasaron antes de esa triunfal despedida. Como el sitio es pequeño, en un rato acabamos prácticamente todos hablando en grupo, especialmente desde que un tipo de más de dos metros y en plena fase etílica de exaltación de la amistad, nos pidió a Rhiwen y a mí que que evitásemos que su colega se fuera ante la insistencia telefónica de la novia. Hasta ese momento, debo decir, no habíamos bebido más que dos minis entre cinco. Es decir, que estábamos sobrios y el ver a otros tan felicies y borrachos nos hizo partírnos de risa. El caso es que, llegado este punto (aproximadamente las cuatro de la mañana), me puse seria y pregunté a Oron, que se iba a quedar a dormir y que está de exámenes, que si quería que nos fuésemos a una hora determinada, y ante su negativa entusiasta, me dije, "que le den, por una noche, despiporre", y me pedí un ron con naranja. No me preguntéis por qué, pero no me emborrache, pese a lo poco acostumbrado que tengo el cuerpo al bebercio.

En fin, entre las anécdotas de la noche, está la ingenuidad y credibilidad de algnas personas, quienes me creyeron a pies juntillas cuando les dije que me llamaba Éowyn porque mi madre era guiri. Jolines, pensé que reconocerían el nombre, pues las películas han hecho que ahora mucha gente conozca a los personajes. Pero nada, coló, y me pareció tan genial, que pasé de confesar la verdad. El hermano del exaltador de la amistad estaba en una fase más avanzada de la borrachera, y creo que no se enteraba demasiado bien de nada de lo que ocurría alrededor. Estaba estupendo, por cierto. Y yo debo ser muy rara, porque cuando un hombre me parece guapo, lo miro sin cortarme, así que se me acercó a preguntarme... Bueno, quizás esta parte me la puedo quedar para egoista disfrute. Eso sí, me tocó el culo por el morro, y cuando se lo dije a su hermano, me lo tocó el también, sonriente, porque así ya lo habían hecho los dos. Esto de estar tan desentrenada en el salir hace que no reaccione. Debí haberles soltado algo, aunque fuese un exabrupto. Pero en fi, fue sin malicia...

La noche fue larga pero genial, y aunque nos acostamos a las ocho de la mañana (al final, Zagar se quedó a dormir también) a las once ya estaba despierta y a las doce y algo duchada y saliendo por la puerta, con los dos chicos tambaleándose, y nos fuimos al smial, que teníamos que presentar el proyecto. Llegamos tarde, la verdad, pero la mayoría llegó tarde. La reunión fue corta y nos fuimos a comer a un chino (hasta arriba nos pusimos) y luego a mi casa, a que me ayudaran a recoger el desastre de la noche anterior y a despedirnos civilizadamente.

Fue una noche genial, improvisada, entre amigos. Y lo que aún no me explico es cómo, en todo el fin de semana, logré gastar sólo veinte euros. Eso sí, estoy afónica y fiebrosa, pero soy buena y voy al cole y estudio. El gimnasio, va a tener que esperar a mañana, que ya no tenga fiebre.

Zirbêth.

2 Comments:

Blogger Rhiwen said...

Juas! menuda juerga! Qué bien me lo psé, aunq yo de los mago me quedo con Jorge Salán, q lo tendré q compartir con Zagar... Y no te quejes! que a mí me llamaron hobbit! y canija... en fins, que hay q repetirlo!! Valtimor es nuestro... se viene a la ste!!!

10:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Mi querida amiga, espero que disfrutaras de lo lindo con Mago de Oz. Ya veo que su magia te sedujo hasta bien tempranito. De vez en cuando darse una alegría de esas no viene nada mal, para espabilar el músculo de la felicidad.
Besos

Odyseo

9:11 a. m.  

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