viernes, octubre 01, 2004

SENTIDO DEL PELIGRO, NINGUNO

Los que me conocen saben que me da miedo ir en coche. Con unos conductores más que con otros, obviamente, pero con todos ellos. Y aunque me gusta mi motillo, paso un miedo tremendo cada vez que la uso. Y llevarme de copiloto puede ser una experiencia muy estresante. Voy tensa perdida, las piernas estiradas y los pies "frenando" a cada rato, emitiendo chilliditos entrecortados cada vez que pienso que nos acercamos demasiado a otro coche. Incorporarnos desde una vía de servicio a una autovía me pone los pelos de punta, sobre todo cuando lo que viene por el carril lento no son más que camiones, autobuses, etc.

Paso menos miedo, en cualquier caso, cuando vamos por carreteras pequeñas o por pueblos, pero las autovías y Madrid me ponen enferma.Y mi miedo, me temo, tiene un fuerte fundamento. Cuando vas en el asiento del copiloto tienes una posición privilegiada (sigh) para ver las barbaridades que cometen los conductores que te rodean. Constantes adelantamientos sin poner el intermitente, así como no lo usan para advertir maniobras en las glorietas o, simplemente, cuando van a torcer por alguna calle. He llegado a pensar que deben creer que son lucecitas de adorno tipo Navidad, o algo así. Me dan especial miedo los que a no usar los intermitentes añaden que jamás, ni por error, van a la velocidad marcada por las señales. No importa que por ciudad haya que ir a cincuenta o menos, ellos saben que conducen muy bien y que su coche, para empezar, puede correr más y, para continuar, tienen unos frenos dabuten. Que el resto mire y aprenda, que vaya pardillos que son.

Voy sentada y no dejo de ver conductores que adelantan sin poner los dichosos intermitentes, que se cambian del carril rápido a otro más lento, no porque vayan a aminorar su marcha y por tanto deban hacerlo, sino porque han visto un hueco por el que meterse a adelantar, y uno piensa que más conducir un coche llevan una pieza de tetris que tratar de encajar en una casilla que se aleja cada vez más...

Y, por supuesto, están los que a todas estas lindezas suman el que si han bebido un par de cañas, o lo que sea, ellos son muy experimentados y pueden llegar igual de bien a casa conduciendo, si no mejor aún. Que poco apego a la vida tienen algunos, leñe.

El problema es que no están solos en la carretera. La carretera es uno de los lugares donde con más minuciosidad hay que cumplir las normas sociales determinadas por las leyes. No están ahí para fastidiar, están ahí para que sobrevivamos. Pero demasiada gente se siente por encima de esas normas. Supongo que se sienten conductores experimentados que ya pueden no ser tan estrictos en el cumplimiento de esas normas de circulación, que creen que sus reflejos van a poder cubrir lo que la imprudencia provocó.

No es sólo poco apego a sus vidas, lo que demuestran es poco respeto a las de los demás, y esa falta de respeto llega al punto de no considerar el peligro ni de los que viajan con ellos. El número de personas que muere en accidente de tráfico a causa de excesos de velocidad y de otras imprudencias es espeluznante, pero desgraciadamente seguirá siendo así porque muchos conductores no dejan de pensar que "eso es algo que les pasa a otros".

Hoy, en España entra en vigor la ley que condena a penas de cárcel a los conductores que circulen ebrios. Me alegro mucho, aunque fijo que los habrá que sigan conduciendo borrachos, porque que la poli les multe solo les pasa a otros. La amenaza cierta de matarse por conducir borrachos no les impide seguir al volante en esas condiciones. A ver si la de ir a la cárcel es más efectiva.

Dijo alguien que el coche era el elemento más democratizador de nuestra sociedad, en el sentido de "un ciudadano, un coche". Y una mi****. Democratizador sería "un ciudadano, un empleo digno". Lo otro es sólo una manipulación más de las palabras en favor del consumismo.

Mientras tanto, y siempre que pueda, yo viajaré en tren.

Zirbêth

1 Comments:

Blogger Aldebarán said...

Comparto tus opiniones del post (es más fácil estar de acuerdo que escribirlo, pero estoy siendo sincero).

Me parece original eso del tetrix automovilístico y lúcido eso de «Democratizador sería "un ciudadano, un empleo digno". Lo otro es sólo una manipulación más de las palabras en favor del consumismo. »

Saludos y ánimo con el miedo a ser copiloto (o se dirá copilota?) que bestias al volante siempre aparecerán; pero tu espíritu será siempre más fuerte que ellos.

5:18 p. m.  

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