jueves, septiembre 30, 2004

PRIMERA SEMANA

Mañana hará una semana que llegué a Valinor. Una semana que estoy aquí sola. "Miedo en la soledad, miedo en la gente", que dijo Quevedo.

No, no tengo miedo, ni a la soledad ni a la gente. Tengo miedo a que la distancia me aleje del corazón de aquellos a quienes quiero. De que la distancia me haga inexistente en el día a día y, por tanto, prescindible sin duda alguna. Quizá es que soy perezosa y no quiero tener que esforzarme en recuperar el lugar perdido en el corazón de la gente.

Llevo muy mal pasar estas últimas horas del día sola. La cena no se hizo para tomarla a solas. Por eso, hay muchas noches que no ceno. Él está más ausente en las cenas que en ningún otro momento del día. Y mi corazón grita desesperado una caricia.

Zirbêth

1 Comments:

Blogger maguncia said...

Volver a ubicarse en un lugar aunque lo conozcamos previamente lleva su tiempo. Tómate las cosas con calma que la gente a la que se quiere siempre está ahí.

Y tienes razón: las cenas son momentos indicados para la intimidad. Fíjate que si te invitan a almorzar no suele haber consecuencias posteriores, pero, ay, si te invitan a cenar..., peligro, peligro, que hay tema.

3:34 p. m.  

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