jueves, marzo 04, 2010

A PIERNA SUELTA

Este es mi cuarto día de baja médica. Tremenda faringitis. Me empezó el miércoles de la semana pasada, pero pese a ir encontrándome cada vez peor, no quise dejar de ir a la ofi. Como suele ocurrir en estos casos, al final me puse tan peor que me he tenido que quedar metida en casa cuatro abominables días. Sin contar el fin de semana.

Vale, no han sido abominables, sólo muy aburridos. Y, vale, sólo han sido parcialmente aburridos. No se aburre una cuando está durmiendo tooodo el día. O cuando un chico encantador le hace un abrumador regalo por su cumple y no para de venir a verla para cuidarla, aún cuando una pasa buena parte del tiempo durmiendo.

Durmiendo, una no se aburre. No importa que Neil Gaiman se empeñe en dar a Morpheo un aspecto lánguido y ausente, Sandman es hiperactivo. Seguro que, cuando no aparece en los cómics, el tipo está machacándose en el gimnasio, es adicto a los anabolizantes y a los vídeos de Jane Fonda... Porque a mí, con sus visitas, me deja agotada.

Unas veces, recorremos medio mundo, casi siempre volando, participando en batallas, huyendo de tiranosaurios, cabalgando sobre mearas, salvando el mundo, o condenándolo. Mi actividad onírica deja los efectos especiales de Avatar a la altura del chicle que llevas pegado en la suela del zapato.

Otras, aparecen en mis sueños esas personas que han significado mucho en mi vida, o aún son tan importantes, y las cosas que pasan, las conversaciones que tenemos, son tan intensas y a veces dolorosas, que me despierto con una auténtica resaca emocional. Eso sí, suelen ser sueños de lo más reveladores. Lástima que la revelación en sí se me olvide tan pronto y sólo me quede la resaca.

Hace unas horas, me dieron el alta. Lo he celebrado durmiendo. ¡Estoy agotada!

Zirbêth.

1 Comments:

Blogger andresito said...

Dormir y soñar son esenciales para el cuerpo y la mente, asi que aprovecha¡¡¡¡¡¡


Snaga

12:33 p. m.  

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