lunes, junio 04, 2007

MILES DE GATOS

El patio del piso nuevo (ya debería decir nuestro piso) colinda con un enorme patio interior de una casa antigua. Una casa que está habitada en parte, pero con la mayor parte de su espacio en estado de, mmmm, apuntalamiento. Y está llena de gatos. De momento, he identificado nueve diferentes. La mayoría son familia, y se nota en los ojazos verdes que comparten. Uno rubio claro rayado, dos grises también rayados, el más joven más claro, una hembra de manchas negras y blancas, otra de pelo largo negra y naranja, otra de rayas y blanca, tipo antifaz, con su cría de unos dos meses, también de rayas grises, pero más claras y tirando a naranjas, otro negro... Me dejo uno, que seguramente será a rayas también, y gris.

Tengo las escaleras en el patio. Así, me puedo subir y verles mientras toman el sol, se pelean, dormitan y, sobre todo, me observan fijamente tratando de dilucidar si soy o no una amenaza. Me encanta oirles cantar, conversar, buscarse, zurrarse. Me gusta descubrirlos subidos a los tejados y al enorme árbol cuyas ramas caen casi dentro de mi patio. Ver un gato siempre me ha sido más placentero que ningún cuadro. Siempre me ha gustado más la naturaleza que la obra del hombre. Y si se trata de gatos, es que no me canso: mirarlos, acariciarlos, abrazarlos, manosearlos, jugar con ellos. En Egipto lo hubiese tenido claro. Si pudiese, acariciaría un tigre. Y una pantera, un leopardo, un gato montés... Que Drunna sea una mujer gato no es casualidad.

Tanto escucharles, día y noche, ha hecho que sueñe con ellos casi a diario. A veces, sueño ser uno de ellos, o que hay uno o dos rondando por la escena. Otras noches, sueño que he de rescatarlos, o de elegir uno. Esta noche, cientos de gatos dormían en cajas en la playa, los adultos por un lado, las crías, ¡qué preciosas!, por otro. No sabía por cual decidirme.

Adoro los gatos. A rachas, hasta me obsesionan. Me parecen majestuosos en sus movimientos. Me encanta lo independientes que son: abandona un perro, y se morirá; un gato siempre sobrevive. Son domésticos, pero permanecen salvajes. Cazar es instintivo, natural, y no importa que les des de comer, siguen cazando (aunque no se coman su presa). Son cariñosos y se preocupan por ti: mi gato Tito trataba de impedirme que saliese de casa cuando llovía fuerte, de pequeña, y cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermana, la protegía y le traía piezas que cazaba, ofreciéndoselas. Pero no maltrates a un gato, porque no se dejará. Puedes pegar a tu perro, y te seguirá mirando embobado: un gato jamás te dejará ir tan lejos. Una cosa es que te quiera, te cuide y te proteja, y otra la sumisión al humano. Con un gato se establece una relación más equilibrada, como entre iguales. Has de ganarte su afecto y respetarle. Es cierto que es difícil que aprendan cosas como que no han de sacarse las uñas en el sofa, y que los adornos no son juguetes que tirar de la estantería a ver como se rompen, pero no hay que ir recogiendo su caca recién hecha con una bolsa por la calle y se mantienen limpios solos. Como animal de compañía, son muy parecidos a los perros, pero huelen mejor y son más manejables (salvo excepciones como la gata de diecisiete kilos de mi tía). Son estupendos para calentarte en invierno, saben cuando estás triste y vienen a consolarte, te regañan si no pasas la noche con ellos en casa o te vas de viaje, te contestan cuando les hablas (aprenden incluso a decir mamá); no importa lo viejos que sean, siempre son elásticos, flexibles, juguetones y muy suaves; si les haces alguna perrería (nótese que nadie dice gaterías) ten por seguro que te la devolverán, pero si les das mimo y cariños, también te los devolverán con creces. Y, am, no hay que sacarlos para que hagan sus cositas.

Se nota que echo de menos tener gato, ¿verdad? Qué ganas tengo de volver a ser independiente para poder tener un par de preciosos gatitos, a ser posoble grises.

Zirbêth, pensando en Tito (siamés), Mimo (gris y blanca), Perceval (gris y blanco), Merlín (rubio a rayas) y Selune (negra), y en todos los otros gatos de su vida: Julie y toda su progenie, Hércules, Chula, Merlín, Bruji, Arístides y su hermana, Arturo, Corven, las hermanas Lilu, Clarice, y los dos huérfanos que rescaté este invierno.

6 Comments:

Blogger Urobros said...

Aims... Los gatitos que bonitos. :)
Después de leerte te recomiendo un libro, que obviamente va sobre gatos y además está bastante bien; El título: La Canción de Cazarrabo, de Tad Williams. Lo único que es una recomendación con un poco de mala uva porque es super difícil de conseguir por no decir que imposible, al menos aqui en España (desconozco si en alguna biblioteca estará) no obstante en inglés tengo entendido que se puede conseguir sin mucho esfuerzo. En "formato" electrónico si se se puede conseguir.

Venga, nos vemos.

9:36 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

En Circulo de Lectores lo publicaron, yo lo tengo.

Un besazo.

11:58 a. m.  
Blogger Eowyn Zirbêth said...

Muchas gracias a ambos, pero llegáis tarde. Hace años que lo leí. Me lo compré en Inglaterra por 33 céntimos de libra, de segunda mano. Es una gozada, con su propia cosmogonía gatuna y todo.

12:05 p. m.  
Blogger Urobros said...

¡Recórcholis! Cómo no se me había pasado por la cabeza que ya podría haber sido devorado ya por tus ojos (en realidad una pequeña vocecilla lo decía pero no le hice mucho caso)

A mi es uno de los libros que más me gusta. La verdad es que el Tad Williams no está mal, aunque reconozco que Otherlands no he sido capaz, por ahora.

Un beso.

4:18 p. m.  
Blogger zberus said...

Mi gato Curro murió. Aunque ya había que llamarle Don Francisco (por eso de la edad). Murió con 19 años a sus lomos y tuvo una vida feliz a nuestro lado. Todos seguimos esperando que aparezca debajo del sillon reclamando su ración de comida. Pero seguro que estará tumbado al brasero del cielo de los gatos. Nos diste mucho cariño y por eso te recordaremos.

En otra linea, decirte que encontré una página de gatos bastante curiosa: www.catsthatlooklikehitler.com y como verás por su nombre, es exactamente lo que parece. Es muy divertida.
Un abrazo

11:28 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Se te ha olvidado contar que Tito me avisaba cuando creía que tu o tu hermana estabais en peligro. También me consolaba cuando me dolian las muelas tratando de aliviar mi dolor con sus lamidas y arrumacos. ¿Cómo es posible que él se diera cuenta y el cap.... de mi ex no?

3:23 p. m.  

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