domingo, junio 03, 2007

RAFA

Mi mejor amigo desde los quince años se llama Rafa. Le conocí cuando viví en Córdoba. Nos trasladamos allí desde El Puerto, cosa que me sentó como una patada en los higadillos, porque todos mis amigos, mi vida, estaba allí. Tímida y retraída como era en esa horrible adolescencia, mi madre, a través de una compañera de trabajo, me metió en los Scouts.

Tras unas pocas reuniones, que apenas recuerdo, pero que seguro pasé calladita en un rincón, porque a mi timidez había que sumar que los componentes de la unidad esculta eran una panda de locos divertidísimos que hacían de las reuniones una acto cacofónico y desternillante... Tras unas pocas reuniones, llegó la primera acampada: Alcolea. Fue una acampada de grupo y mi grupo, el Azahara, era bastante grande, el segundo más numeroso tras el San Jorge (si no recuerdo mal), con quienes estábamos en perpetua competición en todo.

Supongo que por ser mi primera acampada scout, la recuerdo bastante bien. Pero también la recuerdo porque fue cuando conocí a Rafa. El grupo (con niños de cino a seis años a jóvenes de dieciocho, más el nutrido grupo de monitores) atravesaba con relativo sigilo unos campos cercados llenos de vacas. No recuerdo porque pasamos por allí, aunque es posible que fuese por no dar un enorme rodeo tan cargados como íbamos, o lo mismo es que no había otra forma de llegar al lugar de acampada. Pero vamos, las vacas son asustadizas y se apartaban a nuestro paso, mirándonos entre curiosas y desconfiadas. Poco a poco, avanzábamos por aquel precioso campo de otoño, entre el verdor de la hierba y las moñigas marronaceas de las reses, cuando, al pasar junto a un hermoso tocón, uno de mis compañeros de unidad se paró, lo miró, y se subió en él. Era un chico con abundante pelo negro, ojos vivos oscuros, algo llenito y con descarado desparpajo. Muy serio, nos miró a todos, miró a las vacas, y alzando la voz y los brazos, exclamó "¡Hermanas vacas!", y se dedicó a arengar a las vacas a voz en grito.

Yo le miré con cara de alucine, incluso me paré a escucharle. Lástima que la reacción casi inmediata de las vacas borrase de mi memoria sus, sin duda, inspiradas palabras. Esos normalmente pacíficos animales empezaron a moverse, agrupándose, y en pocos minutos su habitual rumiar estático se convirtió en trotecillo, que pasó en breve a trote decidido y de clara dirección: nosotros. Así que todo el grupo, arengador incluído, se vio forzado a correr todo lo que se puede correr con niños de seis años, con mochilas cargadas hasta arriba, tiendas de campaña, bártulos de cocina, herramientas, botiquines, etc., etc., etc. Cuando el último de nosotros saltó la valla que daba fin al cercado y ponía la necesaria barrera entre las vacas cabreadas y nosotros... pues no recuerdo que pasó, porque estaba muy ocupada recuperando el aliento. Espero que se comiera una buena bronca. La madre que le parió.

Un rato más tarde, alcanzamos el lugar previsto para la acampada. Nos paramos todos a descansar un rato y contemplar con deleite el paisaje. La carrera me había dado sed, así que dejé la mochila apoyada en un árbol y me incliné para desenganchar la cantimplora. En ello estaba cuando alguien me propinó un puntapié (suave, sin mala leche) en todo el trasero, haciéndome caer sobre la mochila de manera bastante cómica. Cuando me giré para ver quien había sido, allí estaba el arengador oficial de vacas del grupo, desternillándose de risa, y balbuceando entre las carcajadas algo así como "es que me lo has puesto a huevo". Me quedé muda (os recuerdo que por aquel entonces era muy tímida), le debí mirar iracunda, y poco más.

Horas más tarde, le encontré cavando un largo surco ladera abajo, que después (creo recordar) forró con papel de aluminio, rellenó de algodón y roció con una sustancia inflamable. A ese surco siguieron otros, que se unían como colas de cometa a uno sólo, que seguía su curso hasta llegar al montón de madera y ramas secas que serían el fuego de campamento. Cuando, esa misma noche, prendieron el fuego y lo vi bajando por la ladera, quedé fascinada, y aprendí que, además del de "arengador de vacas", tenía el título de "pirómano oficial".

La acampada tuvo otros mil momentos mágicos que recuerdo como si hubiesen ocurrido ayer, y que tal vez cuente en otra ocasión. Pero de toda ella, me quedo con estas dos anécdotas, porque son los primeros recuerdos nítidos que tengo de mi mejor amigo, con quien tantos momentos, buenos y malos, he compartido. Porque es un bruto, y un gamberro, y me ha tomado el pelo más veces de las que puedo recordar, pero también sé que es una de las personas que más me quieren de este mundo, y a las que más quiero yo.

Rafa: me acuerdo de Córdoba, de los amigos que allí dejé (hoy he descubierto que Miguelo es profesor universitario), del olor a azahar en primavera (qué recuperé para mi memoria cuando fui a tu boda), de los scouts, del Góngora, el Antro, la casa de tus padres, las calles llenas de cacas de perro, el calor aplastante en verano, las reuniones, la juergas, las "latas de callos", tus piropos, aquel paseo durante "nuestra semana" y los botones automáticos de tu camisa vaquera, subir al Brillante, las matrículas de coche, aquel bar megafacha, la feria, el parque de la Victoria, los tres pisos de escaleras de mi casa, tu número de telefono grabado para siempre en mi memoria, las cartas a la mili...

Que no hable aquí de ello no significa que lo haya olvidado.

Zirbêth.

4 Comments:

Blogger Aldebarán said...

Somos la suma de nuestras experiencias. Esta que nos cuentas es tremendamente interesante.

¡Por Rafa, Salud!

5:00 p. m.  
Blogger zberus said...

Las lágrimas asoman en mis ojos. Recuerdo perfectamente la "predicacion a las vacas", y tambien la "patada amistosa en el trasero" (me lo pusiste a "güebo") pero no recordaba que fué todo en el mismo día. Tambien están grabados a fuego dentro de mí muchísimos recuerdos en los que tú estás a mi lado.
Lo que más me alegra de todo, es que pese al tiempo y la distancia, sé que aún nos quedan por pasar muuuuchos momentos de los que nos acordaremos cuando seamos viejecitos.
Un abrazo
P.D.: Deuda saldada
P.D.2: Acuerdate de la Virgen de Lourdes

11:12 a. m.  
Blogger Eowyn Zirbêth said...

Yo de quien me acuerdo es de tu mujer XDDDDD

11:18 a. m.  
Blogger zberus said...

Touché

11:33 a. m.  

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