viernes, noviembre 26, 2004

PORQUE ME GUSTA

Creo que maneja el lenguaje con verdadera magistralidad, que sus metáforas son de las mejores que he tenido en placer de leer, por visuales, por sorprendentes, por originales, por estar llenas de belleza incluso cuando lo que describen no lo es en absoluto.

Me gusta porque es escatológico muchas veces, sin perder la elegancia ni el buen arte, porque tiene un sentido del humor muy peculiar, sobre todo si pensamos en que tiempo vivió y escribió. Porque es impertinente y se ríe de los prejuicios y la falsedad de la sociedad que conoció.

Porque, aunque cómo dices, escribiese en otro idioma por ambición, el condenado escribía maravillosamente en inglés, al igual que en su idioma natal, y eso me deja con la boca abierta y la baba colgando.

Porque en el prólogo de Rey, Dama, Valet (c¿o era en Ada o el ardor), hace una reflexión sobre la autolectura al cabo de los años y cómo el escritor adulto y maduro, ya veterano, no quiere reconocer que fue en algún momento ese otro pretendiente al título y mira hacia otro lado, y me encantó su sinceridad.

Porque por depravado que sea y se reconozca Humbert Humbert, uno no puede evitar cojerle cariño, preocuparse, desear que conquiste el amor, compadecerle, todo eso sin dejar de aborrecerle ni un instante. Y exáctamente lo mismo con Lolita.

Porque utiliza el lenguaje con absoluta maestría sin perderse en pedanterías, en vicios imitativos, sin dejar de ser él. Porque puedo reconocer su modo de escribir tan sólo leyendo un párrafo suyo sin que me digan que es él.

Porque me hace reir y llorar, aborrecer y amar, compadecer y odiar. Y no hay otro igual, como no hay dos Cervantes o dos Tolkien, por más imitadores que les salgan.

Zirbêth, en respuesta a la pregunta ¿por qué te gusta Nabokov?, de Lukas.

1 Comments:

Blogger lukas said...

Muchas gracias, Zirbêth, por este post en respuesta a mi pregunta. Nabokov es el mago irrepetible, el que juega con las palabras en vez de darnos ideas o discursos sobre la "sociedad"; el que duda de la "realidad" (siempre entre comillas), el que crea personajes que él mismo aborrece, como ese Humbert Humbert, pero que no dejan de tener algo suyo, en el fondo. Esta creación de un mundo tan especial, esta autoconsciencia de ser un creador en un mundo que merece la pena ser mirado en sus múltiples reflejos, no sé si existe antes de él. En sus últimas obras se entrega a un despliegue de melancolía, se acuerda de su infancia in paradiso, y escribe esa joya que es "Ada o el ardor", y luego el culmen de las "bromas privadas" que es "¡Mira los arlequines!", pero sigue siendo el escritor todopoderoso e irónico que se sabe inmortal, y no sólo por su obra...

Te invito a que hables más de él, yo haré lo mismo. Y que sepas que Edmund White, en "Caracole", está a su altura...

1:20 p. m.  

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