domingo, julio 18, 2004

OPERACIÓN BIKINI, SEGUNDA PARTE

A cuatro escasos días de que una embajada llegue desde Armenelos, estoy más gordita aún que cuando inicié la primera parte de esta poco exitosa operación bikini. Claro, me paso el día aquí sentada, escribiendo, leyendo, mandando cv y rellenando application forms (los odio, los odio, los odioooo), con un bote de kilo de mantequilla y pan apenas a centímetros del este negro teclado y, claro, es más fácil echar mano de eso que bajarse a la celda infecta que tengo por cocina (en realidad mi casero la reformó hace nada, pero creo haber comentado ya que mis compañeros son unos...) a cocinarse algo sano y ligerito.
 
Para colmo, el clima no acompaña, así que, aparte de las pocas expectativas de lucir bikini, lo de irse por ahí con la bici con la ventolera y la lluvia se hace poco atractivo. Y la temperatura tampoco anima a estar todo el día bebiendo agua.
 
En resumen: que soy una perezosa zampabollos y me sobran varios kilos y desde hoy voy a ver si trabajo la fuerza de voluntad y para la graduación del Calvo puedo entrar en otra cosa que los pantalones de emergencia.
 
Eru, que cruz.
 
Zirbêth