martes, noviembre 13, 2007

"UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES SE CONVIERTE EN UNA VERDAD"

Lo decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler. Era parte de su trabajo diario eso de convertir mentiras en creencias generalizadas para darles visos de verdad. Por aborrecible que sea, es un hecho con el que nos enfrentamos día a día. La propaganda de la mentira es el pan nuestro de cada día, ya sea para hacer pasar la mentira por verdad, ya sea para desinformar de la manera más eficaz posible. Leed, leed lo que este inmombrable usaba como principios en su trabajo:

1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".

4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5. Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".

6. Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.

Los he sacado de aquí. Tengo serias dudas acerca de que el ser humano haya aprendido lecciones como la del horror de guerras de exterminio, del uso de la bomba atómica, etc. Sin embargo, sé a ciencia cierta que una vez encuentra una "herramienta" que le da poder sobre los demás, jamás renuncia a ella. Ni aunque eso le pueda llevar a un nuevo desastre de muerte, injusticias y destrucción de sus semejantes.

Zirbêth.

1 Comments:

Anonymous Vicent said...

Ese decálogo, aunque sean once los puntos, debe tenerlo Acebes de libro de cabecera, porque cada punto que leía me cuadraba con la estrategia que sigue ese señor.

6:42 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home