sábado, junio 16, 2007

HABLAR, CLARO... ¡PERO HABLAR CLARO!

¿Qué hacer si, en una cena hobbit, alguien se ha descalzado y le huelen los pies? ¿Qué hacer si a ese chico que tanto te gusta le huele el aliento? ¿Qué hacer cuando a esa chica que te has "llevado" a casa sus genitales le huelen fatal? ¿Qué hacer con esa amiga o amigo que no se lavan los dientes bien y siempre tienen restos de comida en los dientes? ¿Qué hacer con ese amigo o amiga que llega a una cita y huele que tira de espaldas? ¿Qué hacer con ese chico al que te "llevaste" a casa y descubriste que tiene problemas de erección, que la tiene rara o, sencillamente, que la tiene pequeña? ¿Qué hacer con ese amigo que es un desastre en la cama pero cree que lo sabe todo? ¿Qué hacer con esa persona a la que aprecias, que tanto insiste pero a la que tú no deseas ni remotamente? ¿Qué hacer...?

Situaciones peliagudas en las que, seguro, más de uno y más de una se ha encontrado alguna vez. Uno no sabe qué hacer, porque en temas tan personales y que tan vulnerables nos hacen sentir, parece difícil encontrar las palabras adecuadas para dar con una solución que no haga que el protagonista del problema se sienta humillado, cortado, ofendido... Pero, ¿por qué son tan peliagudas estas situaciones? Si a tu amiga se le ha corrido el maquillaje, se lo dices y tan frescas. Si tu amigo se ha puesto la camiseta del revés, se lo dices y a correr. Pero abordar cualquiera de las opciones mencionadas más arriba... Buf, qué marrón, ¿no?

Pues ahora mismo os lo digo: por PREJUICIOS. A estas alturas de la historia, hay temas que siguen siendo tabú. La higiene corporal es un ejemplo, y qué decir del sexo... Con los anuncios en televisión todo el día asegurándonos que si no olemos, vestimos, depilamos, peinamos, etc., maravillosamente nos rechazarán hasta los presidiarios; con la obligación de ser perfectos para ser normales; con el miedo al rechazo y la humillación como compañero de viaje... La verdad, no es de extrañar que la mayor parte de las veces, en situaciones como estas, nos callemos y hagamos como si no pasase nada. ¿Cómo hacer pasar a un amigo, persona querida, chico o chica que te mola, incluso conocido simpático, por un momento tan violento? ¿Y si se enfada contigo? Imagina que te lo dijesen a ti...

No, no me extraña nada que tratar de resolver estas situaciones suela acabar en un silencio disimulado. Hasta me está costando escribir esto y dudo si llegaré a publicarlo...

Pero seamos sinceros y serios, empezando por nosotros mismos. ¿Acaso no nos da apuro que nos huelan los pies o el aliento, por no hablar de las zonas llamadas íntimas? (aunque a ver cuando nos damos cuenta de que el cuerpo es el cuerpo, y que los ojos deberían ser tan íntimos como las nalgas, o las nalgas tan poco íntimas como los ojos). Pues si tanto apuro nos da, deberíamos hacer algo al respecto. ¿Nos huelen porque llevamos todo el día pateando, hemos sudado el Manzanares y no hemos podido ir a ducharnos? Eso carece de importancia y tiene fácil solución: un buen fregao, ropa limpia y a correr. ¿O la cosa es algo más complicada? A lo mejor tenemos un problema de hormonas, o nos han salido hongos. Pues al médico, de cabeza. No sólo porque no es plan hacer sufrir a los demás con nuestros olores corporales, sino porque es un problema de salud que afecta, o acabará afectando, a nuestra vida. ¿O crees que esa chica que te gusta va a desear besarte si cuando te acercas parece que pasa un camión de la basura? Déjate de acomplejarte por algo que tiene fácil solución, o complicada, pero solución al fin y al cabo. Y, por favor, que nadie me venga con que hay que aceptarse como uno es y no ser esclavos de las apariencias, las marcas cosméticas y el espejo. No me refiero al sano sudor tras jugar al fútbol, sino a la guarrada de no ducharse en días, de no usar desodorante, no lavar la ropa lo suficiente; en resumen, de no preocuparse por uno mismo. Eso no es naturalidad, es ser un guarro.

Si eres cuidadoso con esos temas, probablemente no te pase a menudo lo de que vayas por ahí odorizando al personal y, cuando así sea, sentirás cierto apuro (tampoco hay que obsesionarse). Para esos momentos, si estás en ciudad, una sugerencia: acércate a una tienda tipo El Corte de Mangas, y hazte un Jack's. ¿Y qué es un Jack's? Ejem, es echarle morro, meterse en los baños, lavarse las axilas con agua, secarse con papel higiénico o lo que haya y luego irse a la sección de perfumería y hacer uso y abuso de los probadores de la colonia que más te guste. Es una medida de emergencia. Si la cosa es muy grave, puedes comprate una camiseta baratucha y cambiarte. Yo lo he hecho algunas veces, cuando el calor estival me ha dejado echa una pena y no me quedaba más remedio que seguir en la calle aún varias horas. O después de una juerga improvisada de esas que acabas empalmando con las clases o el curro.

Dentro de lo embarazoso, lo de los olores corporales es más o menos llevadero. Casi siempre nos disculpan las circunstancias. Pero no siempre. He conocido casos de gente que olía a cloaca porque eran roñosos y decían que no lavaban la ropa porque se estropeaba y había que comprar nueva; gente que pasaba por la ducha una vez a la semana, con suerte, por (mala) costumbre familiar aprendida; que se acostumbraban a que les olieran los pies y jamás consultaron con un especialista; que no se hablan con el desodorante; gente que, en general, no son conscientes de que huelen mal, o lo son y les da igual. Si un amigo tuyo tiene un problema oloroso, a lo mejor necesita que alguien se lo diga. Un amigo mío tenía problemas de aliento, así que un día le pregunté delicadamente si estaba malo del estómago. Me dijo que no, y me preguntó que por qué lo decía. Entonces, le aclaré que le olía el aliento como a otro amigo que resultó que tenía problemas de estómago y estrés. Se puso un poco rojo, se compró unos mentolados y días más tarde me dijo que, al parecer, tenía un principio de úlcera.

Otros problemas son más peliagudos aún. Pies y axilas son zonas menos problemáticas que los genitales. Hace años, una amiga de la universidad se me echó a llorar porque su novio la había dejado. La pobre pensaba que el tío era un cabrón, porque la había dejado al poco de empezar a tener relaciones sexuales. Yo me quedé extrañada, porque él era amigo mío y no me cuadraba para nada una actitud así en él. En un rato que le pillé a solas, una, que es muy directa, le pidió explicaciones. Y mi amigo, muy apurado y tras un buen rato de evasivas, confesó: no la había dejado porque no la quisiera, sino porque cuando por fin se pusieron manos a la obra, al parecer ella olía tremendamente fuerte y mal, y lo pasó fatal. Pensó que era cosa de esa ocasión, pero tras un par de intentos más, definitivamente el asco le pudo. Era un problema al cual él no le veía solución, y pensaba si no sería igual con todos las mujeres. No la dejó por habérsela logrado llevar a la cama, sino porque le era imposible acostarse con ella.

Los genitales femeninos pueden oler mal. Ojo, que no estoy diciendo que las mujeres olamos mal en general (ya sabéis todos lo del "bacalao", y las frases despectivas que se pueden oir tipo "aquí huele a c..."), eso es un prejuicio machista y sexista como la copa de un pino. Pero sí es verdad que una mala alimentación o un problema hormonal pueden hacer que esa zona del cuerpo adquiera un olor desproporcionadamente desagradable. Exactamente igual que le puede ocurrir a un hombre. Desgraciadamente, si decirle a alguien que le huele el aliento, o los pies, es embarazoso, decirle que huele mal en la entrepierna es traumático. Para el que desprende el olor y para el que lo huele. Y, sin embargo, ¿no sería mejor decirlo? Con delicadeza, buscando el momento apropiado, siendo comprensivos (ahora es él, pero mañana puedes ser tú). Más aún si es tu pareja. Porque, si no, ¿qué haces? ¿Jorobarte y practicar sexo oral muriéndote del asco por no herir sus sentimientos? ¿Dejarle por no soportarlo? Vamos, es que incluso a un rollo eventual sería mejor decírselo. Yo querría que me lo dijeses, para solucionarlo. ¿No es mejor pasar un momento de corte y solucionar el problema, que ir espantando a todos los amantes? ¿No es mejor pasar el mal rato y que tu amiga, pareja, amante solucione su problema?

Yo creo que sí. Pero para eso hay que superar el prejuicio según el cual hablar de esas cosas no es apropiado. Siglos de silencio y mirar para otro lado, de jorobarse si el otro te olía repugnante. El lastre del pecado cristiano, del sexo silenciado en su faceta placentera. Hay que dar un paso adelante y dejar de desterrar de nuestra normalidad las llamadas zonas íntimas del cuerpo. Hay que aprender a hablar de estas cosas como lo hacemos de tantas otras, con sinceridad, sin complejos, con delicadeza y confianza.

(Continuará.)

Zirbêth.

4 Comments:

Blogger Elia said...

Jolines, estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que has dicho. Es increíble. Desde luego, si alguna vez hubiera querido hablar de algo así, creo que mi post habría sido calcado.

Mil gracias por hablar claro :D

Besos!

5:13 p. m.  
Anonymous Anonimo Indiscreto said...

Madre mía como está el patio...

Como creo que controlas el inglés, te dejo el enlace de una canción, que va un poco de este tema

Odorono

2:57 a. m.  
Blogger Urobros said...

Completamente de Acuerdo, pero...

Yo siempre he hablado claro, creo, aunque lo mismo me equivoco porque me esté autoengañando, aunque lo dudo. Lo de hablar claro es algo peligroso porque asusta a la gente (además de que les cuesta creerse lo que uno dice) y además porque si tu lo haces de alguna forma vas a esperar que el otro que tienes enfrente haga lo mismo pero no lo hace y, si te das cuenta de que no lo está haciendo entonces no pasa nada, pero si no ya tenemos un problema... Y quien habla claro tiene las de perder... Aunque a nivel personal obviamente no. La solución a esto es aparentemente fácil: aprender a distinguir con quien puedes hablar claro y con quien no, pero eso ya se complica la cosa.
No obstante reconozco que cuando se habla claro se puede hacer siendo totalmente directo, lo cual a veces tampoco está bien, o menos que suele ser mejor, pero a partir de ahí hemos de tener cuidado con no decir "B" en vez de "A".
Lo que si que es cierto que he conocido gente que realmente se creía que hablaba claro cuando no lo hacía. Imagino que en este error hemos caído todos más de una vez. Aunque si todos hablaramos clarito no habría problema.
Más de una vez he oído la expresión: "sino he sido claro ha sido por no hacer daño" o "para ahorrarnos el mal trago" y etc. Desde mi punto de vista gilipolleces porque sí, puede que en un corto plazo resulte así, pero a largo plazo... Pienso que es peor. Al menos pienso así porque creo que es mejor saber las cosas que no saberlas o tener que imaginarlas e intuirlas.

En fin, lo dejo ya, que me estoy alargando mucho :)

Es curioso como ultimamente leo posts que están en especial sintonía con lo que pasa por mi mente.

Besos.

9:41 a. m.  
Anonymous Vicent said...

Estoy completamente de acuerdo contigo, pero permíteme añadir otro aspecto igual de importante que la higiene corporal, los comportamientos sociales, me refiero a ese tipo de comportamiento social de alguien a quien conoces bien, no un extraño, y que tampoco te atreves a hablar claro con él/ella.
Esas visitas que se repiten invariablemente en la misma franja horaria intempestuosa (para ti, que no obviamente para el otro), esa falta de puntualidad, no la causal sino esa que es reiterativa (cosa que se reduce a falta de respeto por el sufridor), ese tipo de cosas tampoco nos solemos atrever a decir a la cara. Yo tenia un amigo que siempre venia a casa a la hora en que yo comia a mediodia, el ya habia comido, con lo que yo estaba incomodisimo masticando mientras él hablaba o miraba como yo comia.

Un día se lo dije: O vienes a comer y apareces media horita antes o vienes a tomar cafe y apareces media horita despues, pero no vengas mas a esta hora (no volvio nunca a aparecer a mediodia....).

Lamentablemente no se puede hablar claro con los demas, la mayoria se ofende o la mayoria nos sentiriamos ofendidos

10:55 a. m.  

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