miércoles, marzo 02, 2005

RECORDATORIO

Debería utilizar marcadores de papel de colores para ir dejando señaladas las páginas de los libros que quiero releer, comentar, citar o leer a mis amigos. Pero no lo hago y, claro, luego llego aquí, o a una reunión, y me paso minutos y minutos buscando eso que tanto me gustó y que quería compartir con los demás.

En este caso, es una parte del libro de José Antonio Marina que me estoy leyendo, El laberinto sentimental, en que da una explicación genial (de esas que uno dice "es que no sé cómo no me he dado cuenta yo sola antes") sobre porque un mismo hecho presenciado o vivido por dos personas pueden resultar tan distintos cuando ambos implicados u observadores lo relatan. Buena parte del libro trata de aclarar si hay o no hay unos sentimientos universales o sí, por el contrario, no hay dos sentimientos iguales. Es una cuestión realmente complicada. Sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de gente que hay dispuesta a identificar sentimiento con debilidad. Hace unos meses hablaba (y discutía) sobre la importancia de la racionalidad. Mi palabras y conocimientos son pobres para expresar lo que de algún modo intuyo y que, gracias a otros mejor dotados que yo y con más tablas en esto de pensar, por fin voy logrando decir.

La capacidad de razonar nos salva de la sinrazón, pero cualquier razonamiento se basa en los sentimientos, que son nuestra base psicológica principal, pues mucho antes de empezar a saber pensar, ya estamos sintiendo sentimientos.

A ver si encuentro en el libro la explicación que Marina da para esto que, al leerle, me ha parecido tan obvio.

Zirbêth.

1 Comments:

Anonymous odyseo said...

Los sentimientos son lo más propio y original que tenemos. Antes de cualquier otra cosa, sentimos y tenemos un sentimiento acerca de algo o alguien. Después es cuando racionalizamos y pensamos. El pensamiento puede verse afectado por muchas influencias cambiantes (en ese sentido no es genuino nuestro: hemos aprendido a pensar así), pero los sentimientos son los que son y solo podemos cambiar la forma de expresarlos, pero no su naturaleza. No podemos no sentir lo que sentimos.

Besos

1:50 p. m.  

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