miércoles, diciembre 05, 2007

DESCUBRIMIENTO ALGO AMARGO

Hay miedos con los que uno lidia de manera consciente. Que te atraquen por la calle, pifiarla en el curro, perder a alguien querido, las avispas (sí, qué pasa)... Otros miedos permanecen ocultos a nuestra vista, incluso cuando nuestros actos están claramente condicionados por ellos.

Hoy, un amigo me ha preguntado que quién es mi amigo más íntimo (amigo chico). No he sabido qué responder. Tengo muchos amigos, y con todos tengo más o menos la misma confianza. Tal vez a todos no les haya contado las mismas cosas, pero... les trato igual.

¿Soy cerrada? Cualquiera que me conozca sabe que no, que soy bastante abierta, hablo por los codos, con todo el mundo. También pueden coincidir en que cuento cosas íntimas con relativa facilidad, que doy confianza sin demasiados resquemores. Leéis este blog, sois conscientes de ello. Hablo de lo que me da la gana.

Pero, ¿no será que, en realidad, no dejo que nadie se me acerque demasiado, y esa facilidad para contar cosas que otros sólo contarían a sus amigos íntimos no es sino una maniobra de evasión, un muro de protección más fuerte aún que el permanecer silencioso? Si todos piensan que confías en ellos, no te pedirán más confianza.

Estoy confusa. ¿Por qué me resulta tan fácil contar ciertas cosas, pero en el fondo no confío en nadie? Porque ese es el descubrimiento principal del día. No me fío de nadie. A tres capas: están las cosas de las que hablo con cualquiera, las cosas de las que hablo con mis amigos, y las cosas de las que no hablo jamás. ¿Es igual para todo el mundo? ¿Es este otro aspecto de la vida en que tengo conceptos equivocados? ¿Un nuevo choque frontal entre el idealismo y la realidad del que no soy consciente?

Soy solitaria porque, en el fondo, no me fío de nadie. ¿Es así? ¿Por eso soy amiga íntima de mis amigos, pero no siento que yo lo sea de ellos? Porque, cuando P. me ha preguntado quién era mi amigo más íntimo, uno en el que pueda confiar y con quien pueda contar siempre, no he sabido que responder. Y puede que esos mismos amigos, ellos consideren, sí estén ahí. Pero yo no me doy a ellos tanto como para confiar hasta ese punto de pedirles que estén. O quizás se trate, precisamente, de que no soy capaz de pedir. Espero que me den sin tener que hacerlo. Es absurdo: ¿cómo me van a dar algo que no saben que necesito? No pueden saber lo que necesito porque no les permito acercarse tanto, porque no confío. Pero es así. Pese a que he mejorado bastante, no cuento con mis amigos para eso.

No siempre fue así. ¿O sí? De verás, no lo sé. Creo que la única persona en la que confío de verdad es mi psicóloga, Sara. Es la única persona a la que soy capaz de pedir sin sentirme mal, sin sentirme culpable por ser una carga, sin pensar que va a pensar que tengo mucho morro. Pero, sobre todo, sé que es la única persona que no me va a negar lo que le pida, aunque sólo sea porque es su obligación y le pago.

Creo que estoy completamente sola. Mis miedos me dejan completamente sola.

Zirbêth.

Pd. Por supuesto, cuando hablo de pedir no me refiero a nada material, ni un libro ni dinero.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Creo que en el fondo todos estamos solos.

Todos guardamos cosas que pensamos, que nunca compartiremos con nadie. Porque si nadie las conoce, es como si no llegaran a existir, incluso cosas que hemos hecho, si nadie sabe de ellas y han pasado al "pasado" es como si desaparecieran, e incluso quiza nosotros lleguemos a olvidarlas, o al menos pensar que solo las imaginamos en esos pensamientos para nosotros mismos.

Cada dia me doi cuenta de lo poco originales que somos,

11:16 p. m.  
Anonymous Anonimo Indiscreto said...

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

11:20 a. m.  

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